Una tractorada convocada contra las políticas europeas que afectan al sector primario va a recorrer Pamplona este jueves por la mañana. La protesta se ha planteado, de forma expresa, como un rechazo al acuerdo de Mercosur y ha previsto una salida simultánea desde cuatro puntos distintos de la ciudad.
La organización ha fijado el arranque a las 10:30 horas. En cada una de las cuatro columnas se ha previsto la presencia de unos 50 tractores. El plan es que todos los recorridos terminen reuniéndose en la plaza de Merindades a las 12:00 horas.
La convocatoria la ha realizado la Unión Nacional de Asociaciones del Sector Primario Independientes (UNASPI). En su comunicado, el colectivo ha enmarcado la movilización en un movimiento nacional y ha denunciado “acuerdos comerciales injustos, competencia desleal, costes disparados, normativas imposibles y pérdida de rentabilidad y futuro”. En ese mensaje también ha incluido a “agricultores, ganadores y pescadores”.
Las rutas comunicadas para esta tractorada han sido cuatro:
Columna 1: Soto de Aizoáin, avenida Navarra, calle Monasterio de la Oliva, calle Monasterio de Belate, avenida Bayona, avenida del Ejército, plaza de la Paz, avenida Conde Oliveto, plaza Príncipe de Viana, avenida Baja Navarra y plaza Merindades.
Columna 2: calle Beloso Bajo, avenida Baja Navarra y plaza Merindades.
Columna 3: avenida Zaragoza, plaza de los Fueros, plaza Príncipe de Viana, avenida Baja Navarra y plaza Merindades.
Columna 4: avenida de Aróstegui, avenida de Pío XII, avenida del Ejército, plaza de la Paz, avenida Conde Oliveto, plaza Príncipe de Viana, avenida Baja Navarra y plaza Merindades.
UNASPI ha enlazado esta protesta con las movilizaciones que ya se han visto en Navarra en las últimas semanas. El pasado 26 de diciembre, agricultores y ganaderos de la asociación Semilla y Belarra, integrada en UNASPI, salieron a la calle en distintos puntos de la Comunidad Foral con un mensaje centrado en pedir a la UE que no ratificara el acuerdo con Mercosur, formado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.
En aquel manifiesto, la organización reclamó que el Gobierno de España no confirmara el acuerdo. También advirtió de sectores que, a su juicio, podrían verse afectados: “cítricos, ganadería, cereales, miel, arroz, frutas y hortalizas, etc”.
Semilla y Belarra defendió entonces la soberanía alimentaria, a la que definió como la capacidad de cada territorio para producir sus propios alimentos para el consumo de sus habitantes sin depender de agentes externos. En esa lectura, el colectivo alertó de que, sin esa soberanía, “las grandes corporaciones internacionales impondrán los precios” y el agricultor europeo terminaría desapareciendo. También sostuvo que la alimentación sería “menos segura y de peor calidad” y avisó de que, ante crisis como una guerra, una pandemia o un bloqueo comercial, los supermercados podrían quedarse vacíos. “Un país que no elabora sus alimentos se convierte en dependiente, vulnerable y débil”, añadió.
En esa misma protesta del 26 de diciembre, agricultores y ganaderos rechazaron el recorte del presupuesto de la Política Agraria Común (PAC). Además, calificaron el acuerdo entre la UE y Mercosur como “dar la puntilla” al campo.
El colectivo denunció igualmente lo que consideró una “hipocresía” de la Unión Europea. Según su argumento, mientras se defiende la sostenibilidad dentro del continente, se pacta “con países que tienen salarios más bajos, menos impuestos, menos controles y menos exigencias ambientales y sanitarias”. Por eso, reclamó que a los productos que lleguen de esos mercados se les exijan los mismos estándares de calidad que a los alimentos y bebidas producidos en la UE.
UNASPI y Semilla y Belarra bautizaron aquella jornada del 26 de diciembre como el “comienzo para defender el campo”.