• martes, 04 de agosto de 2026
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SOCIEDAD

La trampa de las vacaciones perfectas: por qué intentar disfrutar cada minuto puede agotarte más

La psicóloga Begoña Urien aconseja romper hábitos, reducir el contacto laboral y reservar tiempo libre para afrontar con más energía la vuelta al trabajo.

Begoña Urien, psicóloga y profesora de la Universidad de Navarra.
Begoña Urien, psicóloga y profesora de la Universidad de Navarra.

Las vacaciones no siempre garantizan el descanso. Mantener las rutinas habituales, consultar mensajes laborales o llenar cada hora del día con actividades puede convertir el verano en una nueva fuente de tensión en lugar de facilitar la recuperación.

La psicóloga Begoña Urien, profesora del área de Psicología Social y de las Organizaciones de la Universidad de Navarra, ha recomendado romper temporalmente con los hábitos diarios, disfrutar de tiempo de calidad y reducir el contacto con los dispositivos electrónicos para regresar al trabajo en mejores condiciones.

Romper con las rutinas para recuperar fuerzas

Desconectar puede resultar más complicado de lo que parece. Las personas están acostumbradas a sus horarios y obligaciones, por lo que cambiar esos hábitos exige flexibilidad y capacidad para adaptarse a situaciones diferentes.

Las vacaciones permiten cambiar de ambiente, modificar las actividades habituales y reducir las demandas asociadas al trabajo. Sin embargo, el aumento de la convivencia con familiares o amigos también puede provocar roces cuando las personas llegan cansadas y deben decidir juntas cómo organizar el tiempo.

Una semana sin contacto con el trabajo

La especialista ha aconsejado distanciarse, siempre que las responsabilidades lo permitan, de los teléfonos móviles, ordenadores portátiles y otros dispositivos que facilitan el acceso a correos, mensajes o tareas profesionales. “Lo ideal sería poder disfrutar de, al menos, una semana sin contacto con el trabajo”, ha explicado.

Urien también ha destacado la importancia de elegir bien los planes y ajustar las expectativas. Viajar durante agosto, por ejemplo, puede implicar una mayor afluencia de personas y hacer que algunas actividades no salgan exactamente como se habían previsto.

La presión por disfrutar puede generar más estrés

Otra de las trampas habituales consiste en sentir la obligación de aprovechar cada minuto. La exigencia de estar feliz continuamente o de completar una agenda repleta puede aumentar la tensión acumulada y terminar provocando frustración.

Por este motivo, la psicóloga ha recomendado no planificar todas las horas del día. Dejar espacios libres facilita la adaptación a posibles imprevistos y permite decidir algunos planes sobre la marcha, sin convertir el descanso en una sucesión de obligaciones.

Dormir bien y encontrar una actividad que funcione

El sueño es una de las principales vías de recuperación física y psicológica. Dormir menos de lo necesario obliga a comenzar el día en condiciones menos favorables y exige un mayor esfuerzo para concentrarse y afrontar las tareas cotidianas.

No existe, sin embargo, una única fórmula válida para todas las personas. Practicar ejercicio, salir con amigos, leer, escuchar música o pintar pueden ayudar a distanciarse mentalmente del trabajo. Urien ha señalado que, cuando dejar de trabajar genera un malestar intenso y persistente o existe la necesidad de seguir trabajando durante los periodos de descanso, puede ser conveniente consultar con un psicólogo sanitario.

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