• sábado, 07 de noviembre de 2026
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SOCIEDAD

Una uva histórica recuperada en la cuenca de Pamplona será protagonista en una importante cita vinícola de Madrid

La variedad, documentada desde el siglo XVII, ha regresado a los viñedos tras un proyecto de investigación iniciado en 2017 y podrá catarse este noviembre en Madrid.

Vino de la variedad Berués. BODEGA OTAZU
Vino de la variedad Berués. BODEGA OTAZU

La uva Berués, una variedad histórica de la Cuenca de Pamplona que estuvo a punto de desaparecer, ha vuelto a cobrar protagonismo gracias a un proyecto de recuperación desarrollado en Navarra. El vino elaborado con esta uva por Bodega Otazu ha conseguido una nominación a Vino Revelación 2027, un reconocimiento a una iniciativa que combina investigación, tradición y patrimonio vitivinícola.

La recuperación de Berués comenzó en 2017, cuando Otazu, en colaboración con la Universidad Pública de Navarra (UPNA) y la Estación de Viticultura y Enología de Navarra (EVENA), puso en marcha una investigación para localizar variedades antiguas que habían formado parte de los viñedos de la región.

Durante los trabajos de campo, los investigadores encontraron plantas aisladas en estado silvestre. Los posteriores análisis genéticos permitieron confirmar la presencia de Berués, una variedad que había tenido una importante presencia en la viticultura navarra.

Su historia se remonta, al menos, al siglo XVII, cuando ya aparecía documentada. Durante generaciones, esta uva histórica ocupó un lugar destacado en los viñedos de la Cuenca de Pamplona, donde era apreciada por su calidad.

El hallazgo dio paso a un proceso de recuperación que ha permitido devolver esta variedad a los viñedos. En 2019 se plantaron las primeras cepas de Berués en Otazu y, cinco años después, en septiembre de 2024, se llevó a cabo la primera vendimia.

El siguiente paso llegó el 12 de mayo de 2026, cuando el primer vino elaborado a partir de esta variedad se presentó en el Mandarin Oriental Ritz de Madrid. La presentación supuso uno de los principales hitos de un proyecto que había comenzado casi una década antes.

“Es un homenaje a la historia y algo que verdaderamente nos llena de satisfacción: poder dejar un legado para las futuras generaciones. Ojalá que Berués vuelva a dibujar el paisaje de la Cuenca de Pamplona”, ha explicado Enrique Basarte, director técnico de Otazu.

La nominación a Vino Revelación 2027 reconoce precisamente el valor de este trabajo de recuperación del patrimonio vitivinícola. La iniciativa no se ha limitado a elaborar un vino diferente, sino que ha permitido recuperar una parte de la historia agrícola de Navarra y ampliar la diversidad de variedades disponibles.

Para Guillermo Penso, segunda generación de la familia de Otazu, el proyecto todavía tiene muchas posibilidades por explorar. “Para nosotros, las expectativas alrededor de Berués son las mismas que sienten los grandes exploradores al llegar a una pirámide aún sin descubrir: un territorio lleno de misterio, historia y promesas esperando ser reveladas”, ha afirmado.

La recuperación de esta variedad de uva navarra también ha abierto la puerta a estudiar su comportamiento en el viñedo y sus posibilidades enológicas. El objetivo de Otazu es que Berués vuelva a formar parte del paisaje de la Cuenca de Pamplona y pueda transmitirse como legado a las próximas generaciones.

El proyecto tendrá además una nueva oportunidad de darse a conocer durante la XXVI edición de Madrid Top Wine by Peñín, que se celebrará los días 16 y 17 de noviembre de 2026 en IFEMA Madrid. La bodega navarra participará en este encuentro dirigido a profesionales del sector.

Durante ambas jornadas, Otazu estará presente en la mesa 49, donde los asistentes podrán conocer y catar 1 Ha. Una Historia Berués 2025, el vino elaborado a partir de la variedad recuperada.

Junto a esta referencia también se presentarán otros tres vinos de la bodega reconocidos por la Guía Peñín. Se trata de Pago de Otazu Chardonnay 2024, distinguido con 93 puntos; Pago de Otazu 2024, con 94 puntos; y Altar 2018, que ha alcanzado los 95 puntos. Los tres pertenecen a la Denominación de Origen Protegida Pago de Otazu.

La bodega, situada en Otazu, Navarra, es una propiedad familiar que combina la elaboración de vino con el arte contemporáneo. Sus instalaciones albergan más de 150 obras de arte, integradas en diferentes espacios de la finca.

La historia de esta propiedad está vinculada a un Señorío del siglo XII y a una bodega construida en 1840. Actualmente cuenta con su propia denominación de origen protegida, D.O.P. Pago de Otazu, y desarrolla su actividad en un entorno caracterizado por unas condiciones climáticas particulares.

El arte contemporáneo también forma parte de la identidad de Otazu. La propiedad mantiene colaboraciones con artistas para la presentación de sus vinos y dispone de una colección permanente, exposiciones anuales y piezas monumentales integradas en el paisaje.

“Crear un vino es una forma de expresión artística y, al igual que el arte, es un reflejo de su tiempo con una mirada al futuro. Por lo cual, inexorablemente, nos comprometemos con la continuidad a través de nuestras futuras generaciones”, ha reflexionado Guillermo Penso, presidente de la Fundación Otazu.

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