Una auténtica tragedia evitada en cuestión de segundos y reflejos en la red viaria foral. La Policía Foral ha intervenido esta tarde en un grave suceso de tráfico registrado en la carretera N-121, a la altura del kilómetro 64, después de que un adelantamiento ilegal obligara a un camión de gran tonelaje a realizar una maniobra evasiva desesperada para no colisionar de frente en plena noche.
Los hechos se desencadenaron cuando el conductor de un vehículo pesado inició un adelantamiento antirreglamentario en un tramo regulado con línea continua. En mitad de la maniobra y bajo condiciones de visibilidad nocturna, el infractor vio venir de frente a otro vehículo que circulaba en sentido contrario. Para evitar el impacto, se reincorporó a su carril con un brusco e inesperado volantazo.
Maniobra evasiva al límite para salvar la vida
Esa maniobra temeraria dejó completamente acorralado al camión al que acababa de rebasar, un transporte pesado que circulaba cargado con varias toneladas de piezas de acero. Sin margen de frenado y con el riesgo de provocar una colisión múltiple, el transportista del camión de acero ejecutó una maniobra evasiva crítica que terminó provocando su salida de la vía hacia la cuneta.
Pese a la extrema violencia potencial de un impacto entre transportes de gran tonelaje y el peligro añadido del desplazamiento de la carga de acero, afortunadamente no hubo que lamentar víctimas mortales ni heridos de consideración, saldándose el incidente con daños materiales.
Sanciones e investigación de la Policía Foral
Patrullas de las Unidades de Seguridad Vial de la Policía Foral acudieron al punto kilométrico 64 para asegurar la zona, señalizar el vehículo accidentado y proceder a la instrucción técnica de las diligencias del suceso.
El cuerpo autonómico ya ha tramitado las correspondientes denuncias y sanciones administrativas contra el transportista causante del siniestro por la gravedad extrema de la infracción. Desde la Policía Foral han reiterado un llamamiento a la prudencia, recordando que la línea continua y la adaptación a la conducción nocturna son factores esenciales para no poner vidas en juego.