El hombre, que se encuentra en la cárcel por maltrato a la misma mujer, habría vuelto a agredirla brutalmente aprovechando los permisos penitenciarios.
Resulta especialmente doloroso comprobar como la sociedad actual se está “acomodando” a recibir y encajar los asesinatos de violencia de género y sexista con una frialdad y resignación que rozan el sarcasmo.