• martes, 10 de febrero de 2026
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COMERCIO LOCAL

Daniel, el pamplonés que toma el mando del negocio familiar tras la jubilación de su madre

Mantiene la misma filosofía de la casa: “Primero es la gente y nosotros estaremos lo mejor que podamos”, asegura convencido.

Daniel con sus tres empleadas en la ferretería Estrella de Pamplona. Navarra.com
Daniel con tres empleadas, Lucía, Iranzu y Pili, en la ferretería Estrella de Pamplona. Navarra.com

Daniel Marín Redondo ha estrenado año con un reto de los que pesan y motivan a la vez: ponerse al frente del negocio familiar en Pamplona tras la jubilación de su madre. Con 39 años, este pamplonés se ha convertido desde enero en el nuevo responsable de la tienda que ha visto crecer día a día, con clientela de toda la vida y una forma de atender que, asegura, no piensa tocar.

En el segundo Ensanche, en pleno centro de la ciudad, el relevo ya se nota en el mostrador de Ferretería Estrella, aunque la transición ha sido natural. “Mi madre Estrella ya se ha jubilado, aunque la tenemos mucho por aquí siempre echando una mano, pero sobre todo ya desde fuera de la tienda”, ha contado Daniel. El negocio ha cumplido 11 años en noviembre de 2025, y él lo ha recibido con la idea de seguir igual… pero con el ritmo más afinado en la calle Amaya 24.

Porque, según explica, el trabajo no cambia tanto como parece: “Para mí es lo mismo que hemos hecho hasta ahora. Simplemente hay que hacerlo un poquito más rápido porque si no las cosas se acumulan”. Lo importante, insiste, es no perder la esencia. Y ahí tira de herencia directa de la anterior ferretería Guibert, donde se forjó la filosofía de la casa: “Primero es la gente y nosotros estaremos lo mejor que podamos”.

Daniel conoce bien el terreno que pisa. Estudió en el colegio de los Jesuitas y después cursó FP de Comercio en Carlos III. Durante años aquello quedó en segundo plano, pero ahora lo ve claro. “Después de años, lo que había estudiado me está sirviendo”, ha reconocido, ya metido de lleno en una rutina donde cada minuto cuenta y cada detalle suma.

Tomar el relevo, eso sí, no es solo abrir la persiana y listo. “Es difícil coger el relevo en un comercio pequeño. Es complicado cuadrar los números si hay una temporada mala”, ha admitido. Y al hablar de riesgos, mira atrás y se acuerda de lo que pasó con la pandemia: “Muchas tiendas pequeñas desgraciadamente no pudieron pasar. Nosotros, de momento, hemos tenido suerte. Nos va bien”.

Su plan es seguir sin giros bruscos. “En principio mantener el mismo nivel, o por lo menos intentarlo”, ha explicado. Y pone un ejemplo que, para él, vale más que cualquier cifra: “Nos vienen incluso las hijas de las clientas antiguas”. Es decir, que en esta tienda no solo se compra, también se repite… y se hereda.

El nombre puede despistar a más de uno, porque aquí lo de “ferretería” se entiende con matices. Daniel lo explica sin rodeos: “Le llamamos ferretería, pero es más ferretería menaje de hogar”. Hay algo de tornillería, sí, “poquita cosa” para cuadros o pequeñas decoraciones, pero el fuerte es otro. “Si hay un piso vacío, aquí tenemos todo lo que hace falta para llenarlo”, ha resumido.

La Navidad ha dejado un termómetro curioso del momento. “No han comenzado tan rápido como otros años, pero una vez pasado el día 28 de diciembre ha ido bien”, ha relatado. También nota el desgaste que provoca el comercio online, aunque lo mira con calma: “Nosotros vamos a lo nuestro porque no somos competencia. No nos podemos quejar”.

En la trastienda y en el día a día, la tienda funciona con un equipo de cinco personas. “Tres a jornada completa y dos a jornada parcial”, ha detallado Daniel, que subraya además un rasgo muy de casa: “Casi todos somos familia”. Y sobre la clientela, lo tiene claro: “Viene la gente del barrio, del Ensanche, y la que iba a la anterior ferretería (Guibert)”.

La jubilación de Estrella Redondo Pérez ha cerrado una etapa de muchas décadas, y también ha tenido su despedida especial. Sus compañeras la anunciaron con una publicación “muy cariñosa” en redes sociales, tirando de recuerdos para volver al origen: cuando “empezó su andadura cuando era una chiquilla en la ferretería Guibert”. En ese texto remarcaron una trayectoria “larga, constante y muy de oficio”.

Porque Estrella no llegó a la ferretería por casualidad: ha trabajado en el sector desde los 14 años, en la antigua Guibert, en la plaza de Merindades de Pamplona. Años después, el cierre de aquella tienda le llegó con 54 años. Y ahí, lejos de bajar la persiana, decidió abrir la suya propia. Sus compañeras lo resumieron así: tras “muchos años trabajando”, con el cierre del negocio, Estrella “se aventuró a continuar con esta gran tienda”.

Esa “aventura” tomó forma en 2014, cuando abrió su establecimiento y apostó por una especialización clara: productos de menaje y cocina. Once años después, el equipo ha querido subrayar el momento: “Hace 11 años Estrella abrió sus puertas y ahora es el momento de otra gran aventura, después de más de 50 años trabajando”. En el mismo mensaje añadieron que, como ella misma comenta, “deja el relevo en buenas manos de familiares y amigos”.

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