COMERCIO LOCAL
Menú del día por 12 euros en Pamplona: una familia recupera el antiguo bar Sarriés de la Rochapea
El antiguo bar Sarriés llevaba alrededor de año y medio cerrado y vuelve a tener actividad desde mediados de junio con nuevos sabores.
Un bar que llevaba tiempo cerrado en pleno barrio pamplonés de la Rochapea ha vuelto a tener movimiento, pero ahora sus fogones miran directamente hacia Perú. Y lo han hecho con un reclamo difícil de ignorar: un menú completo por 12 euros.
El antiguo bar Sarriés, situado en el número 4 de la calle Sarriés de Pamplona, ha reabierto sus puertas convertido en Sumaq Restobar, cocina peruana con alma. Detrás del proyecto están una madre y una hija que se han repartido perfectamente las funciones.
Maryori Colan Cornejo, de 25 años, se ocupa de la barra, los pedidos y la gestión diaria. Su madre, Karen Cornejo Ortiz, de 56 años, es quien manda entre cazuelas y sartenes: "Ella cocina muy bien", explica Maryori.
El local ha abierto desde mediados de junio después de haber permanecido, según recuerda la joven hostelera, alrededor de un año y medio cerrado. Y poco a poco el barrio ya ha comenzado a descubrir qué se cocina dentro.
Uno de los grandes atractivos de Sumaq Restobar es precisamente su menú del día. Se sirve entre las 12 y las 16 horas y cuesta 12 euros, con primer plato, segundo, bebida y postre incluidos.
Entre las opciones que ofrecen aparecen tres primeros para elegir: alitas, anticuchos o ceviche. Después llega el plato principal, con cuatro posibilidades: pollo adobado con ensalada blanca, pescado frito con yucas, chaufa de pollo o lomo saltado.
El postre también está incluido y entre las posibilidades cuentan con helados de diferentes sabores. La cantidad, asegura Maryori, no está dejando precisamente insatisfechos a los clientes.
"La gente se va llena. Nadie se queda con hambre", resume la joven hostelera. Incluso reconoce que algunos clientes llegan al final de la comida sin espacio para más: "A veces ya ni siquiera quieren el postre porque terminan tan llenos entre la entrada y el plato de fondo".
Más allá del menú, la carta mantiene una identidad claramente peruana. Entre sus especialidades figuran platos como ceviche, lomo saltado, tallarín saltado o leche de tigre, entre otras elaboraciones tradicionales.
"Cambiamos el menú todos los días", explica Maryori. Esa variedad está atrayendo especialmente clientes durante las horas centrales de la tarde, cuando muchos acuden expresamente para probar la propuesta peruana.
También están llegando vecinos de la Rochapea que simplemente entran a tomar algo y terminan interesándose por la cocina. "Vienen algunas personas del barrio a tomarse algo, a veces a probar el ceviche, y luego también vienen a comer la comida peruana", cuenta.
La idea de abrir un establecimiento propio llevaba tiempo rondando la cabeza de Maryori. Ella llegó a Pamplona hace tres años, mientras que Karen lleva aproximadamente un año y medio en la capital navarra.
"Yo tenía la idea desde antes de que viniera ella", recuerda Maryori. La llegada de su madre terminó de convertir aquel proyecto en algo mucho más real: "Como ella cocina muy bien, cuando ya estuvo aquí lo planteamos bien".
La organización ha surgido de forma natural. "Ella en la cocina y yo aquí en la barra y con todo el tema de administrar los pedidos", explica la joven.
El proyecto también ha coincidido con la reunión de buena parte de la familia en Navarra. Maryori llegó primero, después se trasladó su padre desde Valencia y posteriormente viajaron desde Perú su madre y su hermana pequeña.
La propia Maryori reconoce que inicialmente su destino podía haber sido otro. Su intención era marcharse a Valencia para vivir con su padre, pero Pamplona terminó convenciéndola.
"A mí, cuando llegué aquí, me gustó mucho. Ya no me quise mover a otra ciudad, así que me quedé aquí", explica. Incluso llegó a pasar unas semanas en Valencia antes de tomar la decisión definitiva.
"Me acostumbré mucho aquí y ya nos quedamos", señala. De Pamplona destaca especialmente una característica: "Nos gusta, es muy tranquilo".
Durante los primeros meses de actividad también han hecho algunas pruebas con comida más habitual de la zona. En San Fermín, por ejemplo, incorporaron platos combinados, una opción que ahora estudian mantener junto a la cocina peruana.
El horario habitual ha sido hasta ahora de 10 a 16 horas y de 19 a 23 horas, aunque estudian realizar algunos cambios con la llegada del invierno. Los viernes y sábados abren durante todo el día y los domingos prolongan la actividad desde las 10 horas hasta aproximadamente las 18.30 o 19 horas.
La reapertura ha permitido así recuperar un establecimiento que llevaba tiempo sin actividad en la calle Sarriés. Ahora, donde antes estuvo el bar que llevaba el nombre de la propia calle, Maryori y Karen han comenzado una nueva etapa con Sumaq Restobar y una fórmula muy clara: cocina peruana, ambiente familiar y un menú completo por 12 euros.