Pamplona ha sumado un nuevo cierre en su hostelería. Un restaurante que había llegado a la ciudad con una propuesta de auténtica cocina china, platos preparados al momento y unos arroces que se habían convertido en uno de sus principales reclamos ha bajado la persiana cuando todavía no había cumplido su primer año de vida.
Se trata de Kungfu Bistro, situado en el número 3 de la avenida de Pío XII de Pamplona. El establecimiento había abierto sus puertas el 5 de noviembre de 2025 y ha cerrado ahora, apenas diez meses después de iniciar su actividad. El negocio había ocupado el local en el que durante años estuvo el conocido bar Rossino.
El cierre llama especialmente la atención porque el restaurante había comenzado su andadura con buenas sensaciones. En enero, apenas unos meses después de la apertura, su responsable explicaba a Navarra.com que estaban recibiendo numerosas llamadas para realizar reservas y que muchos clientes regresaban después de probar su cocina. "Estamos contentos. El local está muy bien. Es acogedor y gusta mucho", señalaba entonces.
Al frente del proyecto estaba Ander Li, de 23 años e hijo de Rosa Li, la hostelera que había abierto en agosto de 2021 Kungfu Ramen, en la calle Esquíroz 5 del barrio de Iturrama. La familia había decidido ampliar su apuesta por la gastronomía asiática con un segundo establecimiento de mayores dimensiones.
Kungfu Bistro había nacido con un lema muy claro: "sabor auténtico de China". La intención era ofrecer platos alejados de la imagen más habitual de los restaurantes chinos, con recetas tradicionales, sabores potentes y elaboraciones preparadas al momento. "Es comida típica de China. Todo es recién hecho", explicaba Ander Li tras la apertura.
Entre todas las propuestas de la carta sobresalía especialmente la carne de res al wok seco, uno de los platos que más aceptación había conseguido. Se preparaba con tiras de ternera tierna, pimientos, cebolla y especias picantes y se servía en una característica sartén.
Pero otro de los grandes reclamos eran sus arroces. Había diferentes combinaciones de arroz blanco con huevo revuelto, acompañadas de carne de cerdo estofada, pollo, gambas, champiñones o tomate. Entre ellas destacaba especialmente el arroz con res, cebolla y huevo, preparado con falda de ternera, cebolla morada y huevo revuelto cremoso sobre arroz blanco. "Lo que más se pide es arroz con res, cebolla y huevo", explicaba su responsable en enero.
La carta se completaba con sabores marinados, fideos, wontons y recetas inspiradas en la gastronomía de Sichuan, además de diferentes cazuelas secas. El restaurante también había apostado por el ramen y por elaboraciones como empanadillas, rollos de fideos y panecillos preparados al vapor, fritos, a la parrilla o al horno.
Uno de los elementos más cuidados era precisamente el ramen. La pasta se preparaba de forma artesanal y se acompañaba de un caldo de costilla de cerdo cocinado durante doce horas a fuego lento. También se ofrecían sopa wonton, tallarines y diferentes platos cocinados al wok.
Kungfu Bistro había tratado asimismo de atraer a los trabajadores de las numerosas oficinas de esta zona de Pamplona. De lunes a viernes ofrecía un menú del día por 15,95 euros, con opciones como sopa de wonton, ramen de carne picada, ensalada o mini rollitos como primeros platos.
Entre los segundos se podía elegir arroz blanco con huevo y tomate, pollo preparado al estilo seco, tallarines al wok de la casa o costilla de cerdo con verduras. El precio incluía bebida y postre. El establecimiento disponía además de más de cien metros cuadrados y espacio para alrededor de 60 comensales.
La buena acogida inicial hacía pensar entonces en una trayectoria más larga. Ander Li aseguraba que había clientes que volvían "cada varios días" y destacaba la confianza que habían encontrado entre el público pamplonés. Sin embargo, menos de un año después de aquella apertura, Kungfu Bistro ha echado el cierre y ha puesto fin a su breve etapa en la avenida de Pío XII.