Detrás de la puesta de largo de Diego Rico como nuevo futbolista del Club Atlético Osasuna se esconde una maniobra de despachos de largo recorrido. Más allá de los discursos habituales del jugador en su presentación, el verdadero titular de la jornada en El Sadar lo ha firmado Braulio Vázquez al desvelar un "secreto" guardado por la dirección deportiva: la insistencia del club para lograr traer al lateral burgalés a Pamplona tras quedarse sin equipo.
El responsable de la parcela deportiva no ha ocultado que el perfil del zurdo llevaba tiempo marcado en rojo en su agenda. Un fichaje "perseguido" tras varios intentos fallidos en el pasado y que finalmente se ha concretado tras un tramo final de mercado "duro" para el jugador, quien confesó haber estado entrenando en solitario a la espera de una oportunidad en la máxima categoría.
Con la llegada de Rico por una sola temporada, las miradas en la sala de prensa se dirigieron de inmediato a la gestión de la banda izquierda y a su encaje junto a Abel Bretones. Lejos de ver un problema de sobrepoblación o estilos contrapuestos en la plantilla, Braulio quiso zanjar cualquier especulación con contundencia.
"Yo no los veo tan diferentes, los veo muy compatibles", aseveró el director deportivo para justificar el movimiento estratégico del club y defender la competencia interna que tendrá el equipo en esa demarcación. Por su parte, el nuevo defensa rojillo aterriza en Tajonar prometiendo "trabajo y humildad" para ganarse el puesto, dejando en el aire su futuro a largo plazo: "Cuando pase el curso ya se verá qué otras opciones hay".