PAMPLONA
La exposición sobre Joaquín Maya revela documentos inéditos de una figura clave en la vida musical de Pamplona
El músico Joaquín Maya, protagonista de una microexposición en el Archivo Real y General de Navarra
Joaquín Maya vuelve a estar presente en Pamplona con una microexposición del Archivo Real y General de Navarra que recuerda el centenario de su fallecimiento. La muestra reúne durante todo abril partituras, cartas, reconocimientos y artículos de prensa vinculados a la trayectoria del compositor, maestro y promotor cultural pamplonés.
La exposición, titulada Centenario del fallecimiento de Joaquín Maya (1838-1926), puede visitarse con acceso libre y gratuito en la galería baja del Archivo de Navarra. También está disponible en formato online a través del micrositio web de la institución, según ha informado el Gobierno foral.
Entre los documentos expuestos figuran partituras impresas y manuscritas de Joaquín Maya, cartas autógrafas remitidas al Orfeón Pamplonés y a la Diputación Foral y Provincial de Navarra, así como el diploma que le concedió el Ayuntamiento de Pamplona tras su nombramiento como académico correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. La selección se completa con varios artículos de prensa sobre su actividad musical y su fallecimiento.
El Ejecutivo navarro ha destacado que Joaquín Maya fue mucho más que un músico destacado de Pamplona. A su juicio, se trató de una figura clave para articular la vida musical de la ciudad al conectar la formación, la creación y las instituciones en una etapa de profunda transformación cultural.
Durante la segunda mitad del siglo XIX, la capital navarra vivió un importante crecimiento de la actividad musical pese al impacto de las guerras carlistas y la tensión política. En ese contexto se consolidaron espacios y entidades como el Teatro Principal, el Café Suizo, la Academia Municipal de Música, el Orfeón Pamplonés y la Orquesta Santa Cecilia.
En ese ambiente cultural, Joaquín Maya Ecenarro aportó un papel decisivo. Nacido en Pamplona en 1838 y huérfano desde muy joven, comenzó su formación como infante en la capilla de la Catedral de Pamplona, donde aprendió canto, solfeo y órgano y coincidió con Mariano García Zalba, maestro de capilla.
Más adelante, tras la creación de la Academia Municipal de Música, se incorporó a su claustro como profesor de piano, solfeo y armonía. Desde esa labor docente contribuyó a formar a varias generaciones de músicos en un momento clave para la profesionalización del sector musical en Navarra.
En 1865 asumió la dirección musical del Orfeón Pamplonés, responsabilidad que mantuvo hasta 1873. En esa etapa, la entidad se afianzó en la vida cultural de Pamplona y entre los alumnos que pasaron por su magisterio destacó el tenor roncalés Julián Gayarre, a quien guió en sus primeros pasos musicales.
Años después, fundó junto a Pablo Sarasate la Orquesta y Sociedad de Conciertos Santa Cecilia, una iniciativa que ayudó a introducir repertorio internacional y a reforzar el desarrollo de los conciertos de San Fermín, que dirigió hasta 1898. También ejerció una intensa actividad en el Teatro Principal, en producciones de ópera y zarzuela y en la vida cultural del Casino Principal.
Su trayectoria docente se prolongó además en la Escuela Normal de Maestros, donde fue profesor de solfeo y canto desde 1881 hasta su muerte en 1926. Durante ese periodo publicó su Tratado de Solfeo y mantuvo una participación constante en numerosos eventos musicales de la ciudad.
En su faceta creativa, Joaquín Maya centró buena parte de su producción en la música religiosa, con obras como Vísperas de San Fermín. También compuso piezas profanas dirigidas a las formaciones con las que trabajó y colaboró a lo largo de su carrera.
Como reconocimiento a su dilatada aportación a la música y a la cultura, fue nombrado académico correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y vocal de la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de Navarra. Tras su fallecimiento, Pamplona le rindió varios homenajes y hoy su nombre sigue presente en el callejero de la ciudad.