Pamplona celebrado este sábado 29 de noviembre el día de San Saturnino, una de las festividades más importantes de su calendario local. Aunque muchas personas asocian la ciudad con San Fermín, el santo de los encierros, el patrón oficial de la capital navarra es San Saturnino, cuya figura está profundamente unida a los orígenes cristianos de la ciudad.
San Saturnino —o San Cernin, como también es conocido— fue un obispo y mártir del siglo III nacido en Toulouse. La tradición relata que desempeñó un papel decisivo en la cristianización de la región, viajando por distintas zonas de la Galia y el norte peninsular. Su llegada a Pamplona marcó un antes y un después en la historia religiosa de la ciudad.
Según la tradición, San Saturnino bautizó a los primeros cristianos de Pamplona en un pequeño pozo situado junto a la actual iglesia que lleva su nombre. Entre los bautizados habría estado el propio San Fermín, quien más tarde se convertiría en el primer obispo de Amiens. Este vínculo explica que sus figuras se relacionen, aunque sus cultos se desarrollaron de forma distinta a lo largo de los siglos.
San Saturnino fue considerado protector de la ciudad desde muy temprano. Su predicación, su vínculo con la comunidad cristiana primitiva y la tradición que lo presenta como guía espiritual de la ciudad hicieron que los pamploneses lo adoptaran como patrón. Durante la Edad Media, su culto se consolidó, especialmente tras la construcción de la Iglesia de San Saturnino, uno de los templos más emblemáticos de Pamplona.
San Fermín, hoy popular en todo el mundo por las fiestas de julio, no tuvo desde el principio el protagonismo que tiene ahora. Su figura creció a partir del siglo XVI, cuando las celebraciones en su honor comenzaron a ganar visibilidad, hasta convertirse en un símbolo internacional de Pamplona. Pero nunca sustituyó a San Saturnino como patrón oficial.
Cada 29 de noviembre, la ciudad rinde homenaje a San Saturnino con actos religiosos y culturales. La procesión desde la Iglesia de San Saturnino hasta la Catedral de Pamplona es uno de los momentos más significativos, acompañada de eucaristías y música tradicional. La fecha coincide con su martirio en Toulouse, donde fue ejecutado tras negarse a participar en un ritual pagano, según la tradición cristiana.
Así, mientras San Fermín representa la alegría, la universalidad y el carácter festivo de Pamplona, San Saturnino simboliza sus raíces, su historia y su identidad espiritual. Dos figuras distintas que conviven en la memoria y en la cultura de la ciudad.