El bloque formado por PSN, EH Bildu, Geroa Bai y Contigo-Zurekin ha bloqueado este jueves en el Parlamento una profunda reforma de la Renta Garantizada propuesta por UPN. La iniciativa, que buscaba transformar un sistema "agotado" en una herramienta de verdadera inserción laboral, ha chocado con el rechazo frontal de los grupos que sustentan al Gobierno de María Chivite.
La propuesta regionalista buscaba poner fin a lo que consideran una falta de control en el reparto de fondos públicos. Entre las medidas estrella que el Gobierno ha rechazado se encontraban la obligatoriedad de carecer de antecedentes penales, acreditar el conocimiento del español (o formación para ello) y la escolarización obligatoria de los hijos para poder cobrar la prestación.
Un cheque en blanco sin límite temporal Uno de los puntos de mayor fricción ha sido la temporalidad. UPN planteaba que la ayuda tuviera un límite máximo de tres años para evitar la cronificación de la pobreza y el acomodo en el subsidio. Sin embargo, el bloque de gobierno ha preferido mantener el modelo actual, que UPN tacha de "fallido" por centrarse exclusivamente en la prestación económica sin exigir resultados en la integración laboral.
Además, la reforma denegada establecía la retirada inmediata de la ayuda si el beneficiario rechazaba una oferta de empleo, una medida de "sentido común" según la formación liderada por Javier Esparza, pero que la izquierda ha llegado a calificar de "racista" y "clasista" durante el debate.
Para Raquel Garbayo (UPN), el rechazo de este jueves demuestra que el Gobierno no tiene voluntad de controlar un sistema que "perjudica al conjunto de la ciudadanía de Navarra" y que ha dejado de ser una red de seguridad para convertirse en una prestación que "no exige" nada a cambio. Pese al apoyo de PPN y Vox, el rodillo del Gobierno ha impedido que Navarra avance hacia un modelo de ayudas más justo y orientado al esfuerzo.