Un centro sanitario público de Pamplona que atiende precisamente a personas con grandes discapacidades presenta importantes deficiencias de accesibilidad en sus instalaciones. La situación ha llegado hasta el Defensor del Pueblo de Navarra, que ha tenido que intervenir después de que una ciudadana denunciara las dificultades que encuentran los pacientes con movilidad reducida para utilizar servicios tan básicos como los aseos o acceder a determinadas consultas.
Se trata del centro sanitario de Conde Oliveto, en Pamplona, cuya primera planta alberga la Sección Bucodental y el Programa de Atención Dental a Personas con Discapacidad, dirigido a pacientes que tienen reconocido un grado de discapacidad igual o superior al 75 %. Pese a las especiales necesidades de estas personas, el propio Departamento de Salud del Gobierno de Navarra ha reconocido que esa planta no dispone de ningún aseo adaptado y que algunas puertas de las consultas tienen una anchura de apenas 70 centímetros.
La situación ha quedado recogida en una resolución del Defensor del Pueblo de Navarra, Patxi Vera, fechada el 29 de septiembre de 2026. El organismo ha recomendado al Departamento de Salud que garantice cuanto antes la accesibilidad plena de esta planta, al considerar que las instalaciones presentan carencias incompatibles con las necesidades de los pacientes que acuden a recibir atención sanitaria.
La intervención se ha producido después de que una ciudadana presentara una queja el pasado 10 de agosto de 2026. En su escrito advertía de que los aseos, las puertas y los aparatos de radiodiagnóstico de la sección bucodental no estaban adaptados para personas con discapacidad motora. Por este motivo, reclamaba una intervención inmediata que permitiera eliminar las barreras existentes en estas dependencias públicas.
La respuesta del Departamento de Salud ha confirmado parte de las deficiencias denunciadas. En concreto, reconoce que deben sustituirse las puertas de las consultas que tienen hojas de 70 centímetros por otras de al menos 80 centímetros. También admite expresamente que la primera planta carece de aseos accesibles, aunque considera que los pacientes pueden utilizar los existentes en otras plantas del edificio mediante el ascensor.
Esta explicación supone que las personas con grandes discapacidades que necesitan utilizar un baño durante su atención odontológica deben desplazarse a otra planta del centro sanitario. Salud sostiene, no obstante, que la situación actual permite atender a las personas con discapacidad motora porque existen algunas consultas accesibles y pueden utilizarse los aseos de otras dependencias.
Pero uno de los aspectos más llamativos del informe remitido al Defensor del Pueblo es el calendario previsto por el Gobierno de Navarra para estudiar la accesibilidad del edificio. El Departamento de Salud ha explicado que en 2025 planificó la realización de estudios de accesibilidad en los centros de Atención Primaria y que el correspondiente a Conde Oliveto no está programado hasta el año 2029.
De esta manera, el estudio general del inmueble se ha previsto para dentro de tres años, pese a que actualmente alberga un programa sanitario dirigido a personas con un grado de discapacidad de al menos el 75 % y presenta deficiencias reconocidas por la propia Administración.
El Gobierno foral ha justificado parte de esta situación por las características del edificio, construido en 1986, donde el Servicio Navarro de Salud ocupa una superficie de 8.577,30 metros cuadrados. También ha señalado que ya se han realizado algunas actuaciones de mejora, como la habilitación de aseos accesibles en las plantas segunda, quinta, sexta y séptima, la instalación de sillas de evacuación para personas con movilidad reducida y la sustitución progresiva de puertas cuando se acometen obras.
Asimismo, Salud ha informado de que durante la semana del 24 de agosto comenzaron diversas obras en la tercera planta, que incluyen mejoras de accesibilidad y la instalación de un aseo adaptado. Sin embargo, estas intervenciones no resuelven las carencias específicas detectadas en la primera planta, precisamente donde se presta el servicio de atención bucodental a personas con discapacidad.
Ante esta situación, el Defensor del Pueblo de Navarra ha recordado al Gobierno foral que la legislación navarra reconoce la accesibilidad universal como una condición necesaria para que las personas con discapacidad puedan ejercer sus derechos en igualdad de condiciones. También ha subrayado la obligación de las administraciones públicas de promover la accesibilidad en sus edificios, conforme a la Ley Foral 31/2022, de atención a las personas con discapacidad y garantía de sus derechos.
Por ello, la institución ha considerado que no basta con que los pacientes puedan utilizar determinados servicios en otras plantas y ha reclamado expresamente que se garantice la accesibilidad plena de la primera planta de Conde Oliveto lo antes posible, sin supeditar esta actuación al estudio general previsto para 2029.
El caso ha dejado al descubierto una contradicción en las instalaciones sanitarias públicas de Navarra: un servicio diseñado específicamente para atender a pacientes con importantes discapacidades sigue funcionando en una planta que carece de aseos adaptados y mantiene barreras arquitectónicas, mientras la revisión general de accesibilidad del edificio continúa programada para 2029.