NEPOTISMO
El Gobierno sobre las adjudicaciones a dedo al marido de Ana Herrera: "No vemos dónde está el caso"
Ana Ollo considera algo normal y procedente que el Gobierno de Navarra adjudique encargos al marido de la consejera de Cultura.

Ana Ollo considera algo normal y procedente que el Gobierno de Navarra adjudique encargos al marido de la consejera de Cultura.
El Gobierno de Navarra considera algo normal y procedente las adjudicaciones a hermanos y parejas de miembros del Gobierno.
Después de que la presidenta Uxue Barkos anunciara que las invitaciones al estudio de arquitectura de su hermano fueran "éticas y estéticas", ahora la portavoz del Gobierno del cuatripartito nacionalista ha considerado que encargara a dedo folletos al marido de la consejera del Cultura es correcto: "No vemos dónde está el caso".
El marido de Ana Herrera es el fundador de Heda Comunicación desde el año 2000. Ha sido socio y administrador de la empresa y sigue trabajando en ella. Con la llegada de su mujer al Gobierno cedió a sus socios sus participaciones para no incurrir en incompatibilidades legales de su mujer, pero su vinculación laboral con la empresa sigue siendo la misma.
La ley impide que un cargo público del Gobierno de Navarra posea más un 10% de las acciones de una empresa, algo que le podía repercutir a la consejera Ana Herrera, casada en régimen de gananciales, si su marido tenía acciones por más del 20% de Heda Comunicación.
El departamento del vicepresidente Manu Ayerdi le ha encargado sin concurso 4 proyectos por valor cercano a los 5.000 euros, sin que otras empresas de maquetación o diseño de Navarra hayan podido concurrir a estos trabajos.
Sin embargo, para el Gobierno de Uxue Barkos todo esto es normal, porque se trata de "prórrogas" de trabajos que ya estaban hechas. Se trata de una información inexacta, ya que el Ejecutivo nacionalista podía haber encargado a cualquier otra empresa los trabajos, conociendo además que el marido de Ana Herrera y su empresa eran los adjudicatarios.
Ana Ollo ha tratado de mostrar normalidad ante las adjudicaciones a familiares de miembros del Gobierno de Navarra, en lo que consideran algo normal y natural.