• domingo, 15 de marzo de 2026
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COMERCIO LOCAL

Elena, 30 años en su tienda de mesas y sillas en Pamplona: "Ni hay relevo ni lo busco"

“A los clientes les abro el abanico y muchas veces lo que necesitaban era algo diferente a lo que me pedían de primeras”, asegura.

Elena Blanco Azcona en su tienda Eximia de mesas y sillas en Pamplona. Navarra.com
Elena Blanco Azcona en su tienda Eximia de mesas y sillas en Pamplona. Navarra.com

Elena Blanco Azcona abrió su negocio en 1996 y, tres décadas después, sigue al pie del cañón en Pamplona. A sus 61 años, atiende sola, suma horas sin mirar el reloj y se acerca a la jubilación con una mezcla de ganas y vértigo. “Estamos con ganas y sin. Como me lo paso bien trabajando pues cuando sea también disfrutaré de otras aficiones que ahora no puedo”, explica. Y remata con una frase que resume su manera de entender el oficio: “Sigo disfrutando con lo que hago”.

En el barrio de Santa María La Real, su tienda Eximia cumple 30 años especializada en un terreno muy concreto: mesas y sillas. El local está en la calle Bardenas Reales 3 y se ha hecho un hueco atendiendo tanto a particulares como a colectividades, con piezas pensadas para todo tipo de ambientes y espacios.

La zona, además, reúne varios comercios de los de toda la vida. Muy cerca están otros establecimientos del barrio ya conocidos en este sector del comercio local, como el bar Atalaya de Juan Alberto e Isabel o la papelería Aprobando suerte de Daniel Rodríguez. Un entorno de persianas levantadas, clientela fiel y charlas de barra o de mostrador.

El local de Eximia no siempre fue una tienda. “Esto era antes una bajera de un fontanero”, recuerda Elena, que decidió lanzarse “a la aventura” cuando vio la oportunidad. Es interiorista y había trabajado por cuenta ajena en tiendas de muebles. “Me lancé porque pensé que era un hueco que había. Me va bien”, cuenta, aunque no edulcora el sacrificio: “Luchando mucho, metiendo todas las horas y además estoy sola y eso implica mucho sacrificio, pero disfruto con lo que hago y con los clientes que son fenomenales”.

Su negocio puede parecer sencillo a primera vista —solo dos productos—, pero ahí está la clave, según ella. Aunque vende mesas y sillas, afirma que le da “muchas vueltas” a cada pedido y busca diferenciarse con acabados distintos y un asesoramiento muy pegado a la realidad de cada casa. “No solo les ofrezco lo que me vienen a pedir”, explica. En lugar de despachar rápido, dice que estudia qué necesita exactamente cada cliente según su gusto y su presupuesto: “Les abro el abanico y muchas veces lo que necesitaban era algo diferente a lo que me pedían de primeras”.

En un mercado con competencia, defiende que ese trato no se encuentra igual en otros formatos de negocio. Y también cree que su ubicación le ha ayudado. La tienda está muy cerca del barrio del Soto de Lezkairu, y durante un tiempo lo pasó mal con las obras.

“Sufrimos mucho con las obras, pero ya lo pasamos”. Ahora, lo ve como una ventaja clara para el cliente: “Aquí se puede aparcar estupendamente y siempre hay huecos. Está muy cómodo para llegar y llegan tres villavesas diferentes y el local está muy cómodo para los clientes”. Su balance es optimista: “Contenta porque vamos bien”.

Sobre las tendencias, Elena tiene claro quién marca el paso: internet. “Lo que más demanda la gente es lo que se fijan por internet tanto en estilos como en colores”, comenta. En Eximia también hacen instalaciones en pisos, y ahí se encuentra con un patrón repetido. “Te piden blanco, arena y gris en colores”, explica, pero ella suele empujar un poco más allá: “Yo les digo que puede combinar con otros colores y les enseño otras opciones”. Según cuenta, el cambio suele funcionar: “Suelen terminar muy contentos”.

Cuando se habla del futuro del pequeño comercio, el tono se vuelve más serio. Elena no ve sencillo que haya continuidad. “No hay relevo y hoy en día es muy difícil que el pequeño comercio tenga relevo. Es mucho esfuerzo para ganar un sueldo muy normal. Ni lo pretendo ni lo busco”, admite, sin dramatismos, pero sin maquillaje.

El barrio también ha cambiado en estas tres décadas. “Antes teníamos delante campo y ovejas y ahora hay viviendas”, recuerda. Aun así, insiste en que eligió ese punto por pura practicidad: “Cuando puse la tienda aquí no lo hice pensando en el barrio, sino porque es muy accesible, fácil de llegar, de fácil aparcamiento y está muy visible y el acceso es muy sencillo”.

Tampoco compra el tópico de que en Pamplona se atiende mal. “Como cliente me siento muy bien atendida a los sitios que voy y yo como comerciante tengo unos clientes maravillosos y fantásticos”, sostiene.

Las reseñas que dejan los compradores en redes sociales refuerzan esa idea. Una destaca: “Todo un acierto haber elegido esta tienda para comprar las mesas y sillas de nuestra nueva casa. Mucha profesionalidad y trato exquisito, si tengo que comprar algo más ya sé a dónde volver”. Otra apunta en la misma dirección: “Una tienda donde encuentras una grandísima variedad de sillas y mesas y de muy buena calidad. Además el trato de Elena es excelente, me asesoró muy bien y gracias a su ayuda encontré lo que buscaba, estoy encantada!”.

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