Navarra ha destinado más de 100 millones de euros al euskera en la última década larga para lograr un avance prácticamente irrelevante en su uso social. Así lo reflejan los propios datos de las ikastolas, que admiten que el euskera solo se habla hoy un 0,8% más que hace 30 años, pese al crecimiento exponencial del presupuesto público.
El contraste entre dinero invertido y resultados obtenidos retrata uno de los grandes fracasos políticos de las últimas décadas en la Comunidad foral, además en una cuestión clave e identitaria, utilizada de forma recurrente por el nacionalismo y el soberanismo como eje de su discurso.
Según el informe presentado con motivo del Nafarroa Oinez 2026, el uso del euskera en Navarra ha pasado del 5,9% en 1991 al 6,7% en 2021. Es decir, solo 0,8 puntos de subida en tres décadas, un avance mínimo que no guarda ninguna proporción con el volumen de recursos públicos movilizados.
Ese estancamiento coincide con una etapa de crecimiento presupuestario sin precedentes. Desde 2015, el presupuesto del programa Euskarabidea —el principal instrumento del Gobierno de Navarra para la promoción del euskera— ha pasado de 2,17 millones de euros a más de 14 millones anuales.
La suma total de los presupuestos de Euskarabidea entre 2015 y 2026 alcanza los 105,3 millones de euros, con una media cercana a los 8,8 millones por año. Nunca antes Navarra había destinado tantos recursos públicos a políticas lingüísticas.
Sin embargo, los propios datos de las ikastolas revelan que el uso real del euskera no despega. Y no solo eso: en numerosas localidades donde existe enseñanza en euskera, el porcentaje de población vascohablante ha bajado entre 2011 y 2021. Ocurre en Estella, Sangüesa, Tudela, Fontellas o Baztán, entre otros municipios.
Incluso en Pamplona, el principal núcleo urbano de la comunidad, el uso del euskera permanece estancado en torno al 11,4%, sin mejora apreciable pese a los programas de promoción, subvenciones y campañas institucionales.
El informe también pone el foco en la escuela. Aunque el modelo D sigue concentrando una parte relevante del alumnado, las propias ikastolas reconocen que la expansión educativa no se traduce en mayor uso social, especialmente fuera del ámbito escolar. Dicho de otro modo: se enseña más euskera, pero se utiliza muy poco más.
De forma significativa, el documento evita hablar de éxito. Al contrario, admite que la normalización del euskera “está más lejos de lo que quisiéramos”, una frase que, en el contexto de los datos aportados, supone un reconocimiento tácito del fracaso del modelo aplicado.
El diagnóstico es especialmente relevante porque no procede de la oposición, sino de las propias ikastolas, uno de los pilares históricos del movimiento euskaltzale. Son ellas las que certifican que, tras más de 100 millones de euros gastados en una década, el euskera apenas ha ganado presencia real en la calle.
En una cuestión altamente sensible desde el punto de vista identitario, los datos dibujan una conclusión incómoda para el relato oficial: el problema ya no es la falta de inversión, sino el despilfarro de fondos públicos sin resultados tangibles, hasta el punto de que el uso del euskera sigue prácticamente donde estaba hace 30 años.
Presupuesto de Euskarabidea por año (2015–2026)
| Año |
Presupuesto (€) |
| 2015 |
2.178.602 |
| 2016 |
4.233.220 |
| 2017 |
6.224.644 |
| 2018 |
6.993.445 |
| 2019 |
7.390.277 |
| 2020 |
8.372.493 |
| 2021 |
9.242.807 |
| 2022 |
10.242.032 |
| 2023 |
11.182.450 |
| 2024 |
12.022.137 |
| 2025 |
13.193.907 |
| 2026 |
14.078.481 |
Total 2015–2026: 105.354.495 €
Media anual (12 años): 8.779.541 €