El informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de Delincuencia Económica, en el marco de la investigación sobre las cloacas del PSOE, señala que Santos Cerdán habría recibido un total de 117.612€ procedentes de la actividad del grupo denominado HIRUROK, formado por el ex presidente de la SEPI, Vicente Fernández Guerrero, el socio de Santos Cerdán, Antxon Alonso y la fontanera del PSOE, Leire Díez.
Según el documento, estos fondos se canalizaron a través de la mercantil Servinabar 2000 SL, de la que Cerdán poseería el 45% de las participaciones de forma velada. El informe detalla que Servinabar funcionó como vehículo para canalizar ganancias derivadas de contratos públicos y facturas vinculadas a proyectos gestionados por HIRUROK.
El grupo autodenominado HIRUROK, que en euskera significa “nosotros tres”, se creó como un canal de comunicación y coordinación entre sus integrantes para gestionar proyectos conjuntos y supuestamente canalizar beneficios económicos de actividades vinculadas a contratos públicos. Según el informe, HIRUROK se convirtió en la vía principal de coordinación entre los miembros y la mercantil Servinabar.
Los pagos se desglosan en 18.119,75€ provenientes de un contrato adjudicado por Mercados Centrales de Abastecimiento SA (MERCASA) y 99.492,25€ a través de facturas emitidas a Construcciones y Excavaciones Erri-Berri SL, relacionadas con el expediente de contratación 9/2020-PEPA-ST, gestionado en el Parque Empresarial Principado de Asturias.
Vicente Fernández Guerrero, expresidente de la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales), era la figura central del grupo. El informe indica que, incluso tras su cese en la presidencia, participó en la planificación y coordinación de las operaciones de HIRUROK.
Joseba Antxón Alonso Egurrola actuaba como colaborador cercano de Vicente y Leire, participando en la gestión de reuniones y comunicaciones que vinculaban los contratos y pagos posteriores.
Leire Díez, por su parte, fue parte del grupo y estuvo involucrada en la coordinación de las actividades, mientras que Belén Gualda, presidenta de SEPI durante el periodo investigado, se convierte en un eje de interés del grupo. Según el informe, la creación de HIRUROK y la contratación de Vicente en Servinabar coincidieron con el nombramiento de Gualda, y el grupo habría buscado mantener influencia sobre la gestión de la entidad a través de estos vínculos.
El informe apunta que Cerdán, además de ser titular velado de la mercantil, ocupaba un papel estratégico superior al de los miembros del grupo, supervisando sus actividades y asegurándose de que los beneficios de las operaciones acabaran en Servinabar a su favor. La investigación describe este entramado como parte de una red que habría combinado intereses privados y públicos para obtener beneficios económicos de contratos y proyectos gestionados desde SEPI y otras entidades relacionadas.