Mucho anuncio, cero presupuesto y una tonelada de papeleo. El Partido Popular de Navarra ha desmontado de arriba a abajo el proyecto de ley foral de Industria y Fomento Empresarial presentado por el Gobierno de María Chivite. La formación ha registrado un paquete de 32 enmiendas a la totalidad para intentar transformar lo que califican de una norma "vacía" y de mero "escaparate" en una herramienta real que ayude al maltrecho tejido productivo de la Comunidad foral.
Desde el PPN denuncian que la respuesta del tripartito a las urgencias del sector se limita a una colección de buenas intenciones sin compromiso económico ni plazos concretos. La crítica es demoledora: el Ejecutivo socialista ha diseñado un texto enfocado a multiplicar órganos, comisiones, observatorios y trámites administrativos, mientras deja completamente olvidados los verdaderos problemas de los empresarios navarros, como la sangría del coste energético, la presión fiscal o la falta galopante de suelo industrial.
"Una ley sin dinero es papel mojado"
Uno de los puntos más sangrientos que al descubierto dejan las enmiendas del PP es la ausencia deliberada de financiación. El proyecto de Chivite despacha la creación del Fondo de Industrialización con un tibio "se podrá crear", sin dotación económica garantizada. Los 'populares' exigen que la ley obligue por decreto a fijar partidas plurianuales en los Presupuestos Generales de Navarra y a rendir cuentas anualmente en el Parlamento.
"Una ley sin presupuesto es papel mojado. Si Chivite quiere demostrar que cree en la industria navarra, debe acompañar sus palabras con recursos y no limitarse a confundir anunciar con hacer", remarcan desde la formación, recordando que la reindustrialización no se logra desde los despachos del Palacio de Navarra.
Silencio positivo y hachazo al modelo castigador
Frente al "modelo intervencionista" del tripartito —que pretende imponer nuevas trabas, sanciones y obligaciones en materia de descarbonización—, las enmiendas del PPN plantean una enmienda a la totalidad en la gestión diaria de la Administración:
- Silencio administrativo positivo: Que la falta de respuesta de la Administración apruebe automáticamente las inversiones de interés foral para que ningún proyecto quede atrapado en los cajones.
- Ventanilla única real: Asignar un responsable único por expediente y prohibir que se vuelva a pedir a las empresas documentos que la Administración ya tiene en su poder.
- Fiscalidad como incentivo: Sustituir las amenazas de sanción por deducciones e incentivos fiscales a la innovación, la digitalización y el crecimiento del tamaño empresarial.
- Menos castigo, más ayuda: Suprimir los artículos que cargan de costes y trabas los procesos de reactivación industrial, apostando por ayudas directas a las pymes.
Con este batería de medidas, la oposición busca retratar la deriva burocrática del Ejecutivo de Chivite, que en lugar de despejar el camino a quienes crean empleo en Navarra, insiste en levantar nuevos chiringuitos administrativos a costa del contribuyente.