SAN FERMÍN 2026
Alberto cumple 36 años dando almuerzos de San Fermín en su bar de Pamplona: "Está lleno desde enero"
“Normalmente los almuerzos son huevos con lo que sea y luego hay raciones de callos, menudicos, patas...", asegura.
Alberto Urralburu lleva 36 años dando almuerzos en las fiestas de San Fermín en Pamplona. Lo ha hecho casi sin descanso desde 1989, cuando empezó a trabajar detrás de la barra, y desde entonces ha visto pasar fiestas, cuadrillas, reservas, jornadas largas y muchos platos de huevos con chistorra.
El bar Bodegas Leyre está situado en la Milagrosa, uno de los barrios más populares de Pamplona. Muy cerca se encuentran otros establecimientos bien conocidos entre los vecinos, como el bar Núñez o la taberna Albeniz, que también tienen mucho tirón durante las fiestas de San Fermín.
“Son 36 años para 37. Desde el año 89 que empecé a trabajar. Son 36 sin parar. Con ganas de jubilarme sí, pero aún no puedo. Voy a cumplir 54 años, así que me quedan mínimo 11 años por delante, pero contento. No me puedo quejar para nada”, asegura Alberto Urralburu, dueño del local y tercera generación de la familia al frente del negocio. Lo abrió su abuelo que llegó desde la localidad navarra de Jaurrieta en 1957.
Los almuerzos de San Fermín tienen en este bar un calendario muy marcado. El día 6 de julio, el del Chupinazo, está completísimo porque, según explica Alberto, “son todos los años los mismos”. También está lleno el día 7, una jornada en la que se espera mucho movimiento por el partido de pelota previsto en el frontón del Navarra Arena.
“El día 7 también está lleno porque va a ser el partido de pelota aquí, en el frontón del Navarra Arena, y la gente viene a almorzar y luego al partido”, cuenta el hostelero pamplonés. El resto de la semana también está completo para las comidas, aunque todavía queda algún hueco para almorzar en los últimos días de las fiestas.
En una jornada como el 6 de julio, Bodegas Leyre puede llegar a dar entre 150 y 200 almuerzos. No hay un menú específico para estas fechas, sino que el servicio funciona a la carta. El precio medio suele estar entre 20 y 25 euros, dependiendo de la bebida y de las copas.
La oferta mantiene el sabor de los bares tradicionales de Pamplona. “Normalmente los almuerzos son huevos con lo que sea y luego hay raciones de callos, menudicos, patas y todo lo que es casquería”, detalla Alberto. Sin embargo, el día 6 hay un plato que gana claramente al resto.
“Lo que más triunfa el día 6 son los huevos con todo, como chistorra y lomo”, asegura. El resto de los días, en cambio, la clientela suele pedir más menudicos, callos y otras raciones de casquería, platos contundentes que forman parte de la tradición de los almuerzos de San Fermín.
Para sacar adelante esos días de tanta actividad, el bar trabaja con un equipo de 10 personas. “Hacemos turno de mañana desde las 9 de la mañana, almuerzos y comida, pero no damos cenas”, explica Alberto, que concentra el trabajo fuerte en las primeras horas del día y hasta media tarde.
Por las tardes, el ritmo baja cuando muchas personas se marchan hacia los toros. “Estamos hasta las cinco y media o seis de la tarde, cuando la gente se va a los toros. Recogemos, reponemos y para casa”, resume el dueño de Bodegas Leyre, que vive los Sanfermines desde detrás de la barra y a cinco minutos de su casa, en Mutilva.
La clientela del bar es, sobre todo, de Pamplona. Alberto explica que muchos grupos repiten cada año y que las reservas se mueven con mucha antelación. “Nos llaman para reservar después de Reyes, en enero, y les digo que me llamen enseguida. En mes y medio está lleno”, afirma.
Dentro del bar pueden atender a unas 50 personas y en la terraza a otras 50 por turno. Alberto reconoce que no hay cuarta generación prevista para continuar con el negocio, aunque todavía no piensa en dejarlo: “Aún me quedan unos 10 años mínimo”. Hasta entonces, Bodegas Leyre seguirá llenando sus mesas de almuerzos de San Fermín en uno de los barrios más populares de Pamplona.