Asier Urzay Uribecheverría, pamplonés de 51 años y vecino muy vinculado al barrio de la Chantrea, se ha convertido en una de las voces más reconocibles de la plaza de toros durante los encierros de las fiestas de San Fermín en la capital navarra. Él mismo se define como natural de Pamplona “de toda la vida, con rango de chantreano como decía Miguel Javier Urmeneta”.
Su relación con la plaza de toros comenzó cuando apenas tenía 18 años. “Estoy vinculado a la plaza de toros desde los 18 años. Entré aquí primero como acomodador un montón de años en andanadas y luego me pasaron a portero exterior”, recuerda Asier, que ha mantenido durante décadas una estrecha relación con el coso pamplonés.
El salto al micrófono llegó en 2014, cuando le propusieron animar la espera del público antes del encierro. “En el año 2014 me ofrecen el puesto de speaker por las mañanas para animar la espera al encierro y darle un toque más limpio y ordenado”, explica. Aquella decisión coincidió con el cobro de entrada en las andanadas, que antes era gratuita.
Según relata, ese cambio permitió mejorar la organización y evitar problemas en la plaza. “A la vez que se cobraba la entrada en las andanadas que antes era gratis. De esta forma se hace el control de accesos y se terminaba con algunos problemas”, señala Asier sobre una medida que transformó la entrada del público al coso durante las mañanas sanfermineras.
La Casa de Misericordia quiso entonces ofrecer algo más que la música del maestro Bravo y apostó por un espectáculo adaptado al ambiente de la plaza. “Contactaron con una productora y se preparó un espectáculo acorde al entorno de la plaza, acorde al público a las horas que son, y creo que lo hemos conseguido”, afirma Asier.
Para él, aquella apuesta se ha consolidado con el paso de los años. “El espectáculo se ha consagrado en el calendario sanferminero”, asegura. La respuesta del público, especialmente de las familias, ha demostrado que la espera del encierro se ha convertido en una experiencia propia dentro de la mañana de San Fermín.
Asier destaca el cambio de ambiente que se ha vivido en la plaza desde entonces. “No hay más que ver la ilusión de las familias por acudir a la plaza a ver el encierro matinal”, afirma. A su juicio, se ha pasado de una espera larga y a veces incómoda a una plaza llena a las siete de la mañana y con un ambiente más ordenado.
Antes, recuerda, la espera tenía un carácter más doméstico, pero también algunos momentos difíciles. “De ser una cosa muy de casa con un punto que a veces era molesto, la espera se hacía larga con algunos cuadros feos en la grada y en el tendido, hemos pasado a ver la plaza llena a las siete de la mañana sin problemas”, resume.
En esta labor no está solo. Asier comparte micrófono con Josecho Buján, a quien define como “un mítico speaker de Pamplona relacionado con la Vuelta Ciclista a Pamplona, en el Navarra Arena”. Juntos forman el equipo que pone voz a las mañanas del encierro dentro de la plaza de toros.
La sintonía entre ambos es una de las claves del espectáculo. “Formamos una pareja estupenda para el ambiente de la plaza. Josecho es muy fresco, dinamiza muy bien, y yo soy un poco más la voz más institucional de la plaza o de la casa”, explica Asier. También destaca que “hay muy buen rollo” y que los dos se complementan con personalidades diferentes.
Durante San Fermín, su rutina gira por completo alrededor de la plaza de toros. “Me levanto a las cinco y media de la mañana, llego a la plaza donde repasamos las novedades del día con Josecho y cuando termina el encierro y las vaquillas desayuno. Luego descanso, y de nuevo por las tardes estoy de portero exterior para la corrida de toros”, relata.
Fuera de las fiestas, Asier trabaja “como conserje en un emblemático edificio del paseo de Sarasate de Pamplona” y mantiene una intensa implicación en la vida de la ciudad. “Estoy muy involucrado en la vida de Pamplona, tanto en la parte de la diócesis como cofradías y hermandades de tradición cristiana, y en temas vecinales en mi barrio de la Chantrea”, explica. Tras San Fermín, se marcha con amigos a la zona de Oviedo para descansar: “Me gustan los parajes bonitos, la buena gastronomía y el fresquito. No soy de playas y calores”, concluye.