SAN FERMÍN
Los toros de Cebada Gago dejan un herido por cornada en un encierro de San Fermín vertiginoso y vibrante
La ganadería gaditana tiene acreditada fama de peligrosa. Los encierros con más heridos en Pamplona llevan la firma de Cebada Gago.
Pamplona ha vivido este miércoles, 8 de julio, el segundo encierro de San Fermín 2026 con una carrera vertiginosa y vibrante con toros de Cebada Gago, que ha dejado tres heridos trasladados, uno de ellos con una cornada en un brazo. Los toros de la ganadería de Cebada Gago han completado el trazado en dos minutos y veintiséis segundos.
El encierro ha comenzado a una velocidad endiablada con un cabestro abriendo manada y un morlaco negro por el lado derecho del recorrido que hacía presagiar peligro. La manada ha corrido agrupada por la cuesta de Santo Domingo. A pesar de que dos astados han comenzado a quedarse descolgados, han dado alcance a sus hermanos casi a la altura de la Plaza del Ayuntamiento, donde han trazado como auténticos F1 la plaza Consistorial y la calle Mercaderes.
No ha habido caída en la curva de la Estafeta y desde ese punto, la manada se ha estirado y salvo los cabestros, que corría agrupados, los toros, delante alguno y detrás la mayoría, han corrido en fila de a uno.
Esta circunstancia ha posibilitado bonitas carreras, no sólo a cargo de corredores habituales, sino también de otros muchos, puesto que hoy había mucha gente en el recorrido.
Un mozo ha caído en la calle Estafeta y la manada le ha pasado por encima resulktando empitonado en un brazo.. Otro ha sido directamente empujado por la testud de uno de los morlacos.
El tramo de Telefónica y el Callejón han sido vertiginosos. La manada ha quedado partida en dos, con un primer grupo formado por los mansos y hasta cuatro toros, mientras dos quedaban rezagados y entraban en la plaza con unos segundos de retraso.
Pese a las habituales caídas de corredores en el cambio del cemento del callejón a la arena del coso taurino, los toros han hecho su entrada sin más complicaciones y se han dirigido sin rodeos a los corrales para protagonizar un encierro aparentemente limpio.
El primer parte de la Cruz Roja explica que ha habido un total de
Se confirma el peligro de los Cebada Gago en las calles de Pamplona. El balance provisional médico tras este segundo encierro del 8 de julio arroja un balance de un corredor trasladado al Hospital Universitario de Navarra con una herida por asta de toro, confirmando los peores temores de la mañana. Además, los servicios de emergencia de la Cruz Roja han tenido que realizar otras dos atenciones médicas en la misma Plaza de Toros: una de ellas por una contusión sin deformidad y otra por una herida no penetrante. Quedamos a la espera del parte médico definitivo para conocer el tramo exacto de la cornada y el estado de gravedad de los heridos.
La tensión se puede cortar con un cuchillo en los adoquines de Santo Domingo. Con el corazón a mil por hora, los corredores se agolpan frente a la hornacina, alzan sus periódicos enrollados y rompen el silencio ensordecedor de Pamplona para entonar con fervor el primero de los tres cánticos reglamentarios. Quedan escasos minutos para que se abra el portón de los corrales y el Santo ya escucha la mítica letra que implora su protección ante los astados de Cebada Gago:
A San Fermín pedimos,
por ser nuestro patrón,
nos guíe en el encierro
dándonos su bendición.
¡Viva San Fermín! ¡Gora San Fermín!
Los mozos repetirán la estrofa en tres ocasiones (a falta de cinco, tres y un minuto para las ocho de la mañana) antes de que el estallido del primer cohete marque el inicio de la batalla sobre el adoquín. ¡La suerte está echada!
La plana mayor del Gobierno de Navarra tampoco ha querido perderse los momentos de máxima tensión previos a la carrera de los Cebada Gago. La presidenta María Chivite ha sido captada en el propio recorrido del encierro inspeccionando el recorrido, acompañada muy de cerca por la consejera de Interior, Inma Jurío, y el consejero de Salud, Fernando Domínguez.
Aunque la organización y la responsabilidad última de todo el engranaje del encierro recae de forma exclusiva sobre el Ayuntamiento de Pamplona —capitaneado por Joseba Asirón—, a la presidenta foral le gusta dejarse ver y salir en las fotos en primera línea.
Son los rostros de la calma antes de la tormenta. Una de las imágenes más reconfortantes de la mañana muestra a los sanitarios y voluntarios de Cruz Roja en fila, yendo a ocupar sus puestos estratégicos a lo largo de todo el recorrido del encierro. Mientras los nervios afilan los adoquines, estos profesionales y voluntarios caminan con paso firme hacia los puntos más calientes del trazado, cargados con camillas y mochilas de primeros auxilios. Ellos son los verdaderos ángeles de la guarda de San Fermín, listos para intervenir en cuestión de segundos si la temida ganadería gaditana siembra el caos en una de las mañanas más peligrosas del año.
La Plaza de Toros de Pamplona ofrece ya una estampa absolutamente espectacular. A falta de poco menos de una hora para que se abra la puerta de los corrales, las gradas muestran un lleno absoluto con miles de personas listas para recibir a los Cebada Gago. Para que la espera de quienes han madrugado y pagado su entrada sea mucho más amena, la Casa de Misericordia organiza un completo despliegue de espectáculos, música en directo y entretenimiento sobre la arena. El ambiente es festivo y ensordecedor, convirtiendo el coso pamplonés en una auténtica caldera de emoción y cánticos mientras el reloj avanza implacable hacia las ocho de la mañana.
Ver el encierro en primera línea de los tablones es un auténtico privilegio que se paga muy caro. La imagen de la mañana muestra a un grupo de **jóvenes subidos a lo alto del vallado**, desafiando la gravedad y el cansancio para asegurar el mejor sitio posible. Para conseguir esa codiciada vista limpia de los Cebada Gago, han tenido que madrugar a niveles extremos —o no haber dormido directamente—. El precio a pagar es pasar horas enteras haciendo equilibrios y soportando la incomodidad de estar plantados sobre un madero de apenas 10 centímetros de grosor. A estas alturas de la mañana, con los pies doloridos y el frío del amanecer pamplonés, la pasión por la fiesta es lo único que les mantiene ahí arriba.
No todo es adrenalina, tensión y cánticos al Santo en los minutos previos al encierro; a veces, el cuerpo simplemente dice basta. La imagen curiosa de la mañana la protagonizan dos chicas jóvenes completamente vencidas por el sueño en un banco de Pamplona. Tras una noche que, a todas luces, ha sido larguísima en el Casco Viejo, las jóvenes han decidido que cualquier rincón es bueno para reponer fuerzas antes de que el primer cohete rompa el silencio a las ocho de la mañana. Es la estampa clásica de las fiestas: alcohol, los kilómetros acumulados en las piernas y ese dulce 'empalme' festivo que convierte los bancos de la ciudad en auténticos hoteles de cinco estrellas, aunque sólo sea un rato.
Los datos previos al inicio de la carrera imponen un respeto absoluto en el vallado. Cebada Gago es sinónimo matemático de peligro: en sus 35 participaciones en Pamplona acumula 62 cornadas, lo que arroja una escalofriante media de 1,77 corneados por encierro. De hecho, en el 66% de sus carreras se ha registrado al menos un herido por asta de toro. Y ojo al calendario, porque hoy es su fecha fetiche. Es la 14.ª ocasión en la que corren un 8 de julio, un día en el que han dejado 19 de sus heridos totales. Además, la duración media de sus carreras es de 3 minutos y 36 segundos, aunque el año pasado se fue hasta unos agónicos 5 minutos y 22 segundos. Los números hablan por sí solos: con Cebada Gago sobre el adoquín, la leyenda del miedo está más viva que nunca.
En la antesala de la carrera de hoy, resulta imposible no echar la vista atrás hacia una fecha negra en el calendario pamplonés. Se cumplen 10 años del dramático encierro de 2016, una de las citas más caóticas y sangrientas de la historia reciente de San Fermín firmada, precisamente, por los astados de Cebada Gago. Aquella mañana la carrera se rompió por completo: varios toros se dieron la vuelta sobre los adoquines y arremetieron en sentido contrario, multiplicando el peligro y sembrando el pánico absoluto. El balance final fue estremecedor, con siete corredores heridos por asta de toro de diversas nacionalidades (un pamplonés, un sudafricano, un indio, un canadiense y dos estadounidenses), dejando una cicatriz imborrable que hoy infunde un respeto reverencial en el vallado.
La sombra de lo ocurrido el año pasado sobrevuela esta mañana los adoquines de Pamplona. Hablar de Cebada Gago es recordar inevitablemente a «Caminante», el astado que protagonizó los momentos de mayor tensión de los Sanfermines 2025. El toro se quedó descolgado de sus hermanos y completó buena parte del recorrido en solitario, sembrando el pánico absoluto en la calle Estafeta, Telefónica y el callejón. Su bajada hacia la plaza, embistiendo con furia contra el vallado y ensañándose con los cabestros de cola, dejó imágenes escalofriantes. Fue una vuelta salvaje a los encierros de antaño que hoy los corredores esperan no volver a repetir.
Mencionar a Cebada Gago en Pamplona es hablar de respeto absoluto y, sobre todo, de pánico. Los datos no mienten: se trata de la ganadería que más corredores corneados ha dejado en toda la historia de los encierros de San Fermín. Aunque venían de encadenar varios años con carreras sorprendentemente limpias y tranquilas, el año pasado los astados gaditanos recuperaron su sello más temido: firmaron una carrera vibrante, completamente imprevisible y donde el peligro real fue el gran protagonista de principio a fin. Los mozos saben perfectamente que hoy en Santo Domingo no se permite ni un solo error.
Pamplona se despierta con la máxima expectación ante una de las citas más temidas y peligrosas de las fiestas: la carrera de los míticos toros de la ganadería gaditana de Cebada Gago. Tras completar con éxito el tradicional encierrillo nocturno, los astados ya aguardan en los corrales de Santo Domingo para enfilar los adoquines del Casco Viejo. Sigue con nosotros el minuto a minuto de la carrera, las imágenes más espectaculares y el parte de heridos en tiempo real. ¡Arrancamos!