San Fermín también se vive detrás de los mostradores, entre salchichas, salsas, muchos pedidos y largas colas de jóvenes hambrientos. Mientras miles de personas han disfrutado de la fiesta en Pamplona, otros enlazan turnos para mantener en funcionamiento los puestos de comida durante toda la noche.
Apenas una hora antes del último encierro del año, Victoria, Alessandra y Julen continuaban trabajando en uno de los puestos de perritos calientes bajo la marca 'Perro Chingón', la propuesta del bar Baserriberri instalada en las zonas más concurridas por los jóvenes en San Fermín.
“Tenemos cuatro puestos de perritos calientes, en los Fueros, Antoniutti y dos en la plaza del Castillo”, ha explicado Victoria. El equipo ha trabajado desde el domingo 5 de julio, cuando empezó a preparar una de las semanas más intensas del año para la hostelería de Pamplona.
“Hemos estado desde el domingo 5, calentando los motores. Los días fuertes han sido el día 6 y el fin de semana, que la ciudad ha estado llena de gente”, ha relatado la responsable del puesto.
Las jornadas han sido especialmente exigentes. “Trabajando desde las cinco de la tarde hasta las ocho de la mañana, enganchando turnos y sin parar”, ha resumido Victoria mientras seguían atendiendo a los clientes a primera hora del día.
Este ha sido su primer año coordinando los diferentes equipos de Perro Chingón durante San Fermín. Aunque el resto del año tiene otro empleo, ha decidido trabajar durante las fiestas porque la hostelería es una de sus grandes pasiones.
“Trabajamos duro para aguantar aquí todo el día. El resto del año tengo otro trabajo, pero me me encanta la hostelería”, ha señalado.
Para soportar ese ritmo, considera imprescindible disfrutar realmente del oficio. “Hace falta mucha pasión para poder aguantar, sobre todo en San Fermín”, ha subrayado.
La noche previa al último encierro también ha sido especialmente intensa. Según ha explicado Victoria, el puesto ha recibido incluso más clientes que durante la jornada del domingo.
“Esta noche ha ido muy bien. Ha habido más gente incluso que el domingo. Suponemos que es porque viene mucha gente de fuera, al ser festivo en Francia”, ha comentado.
El trabajo no solo ha exigido rapidez para preparar los pedidos. También ha requerido paciencia para atender a miles de personas después de varias horas de fiesta por las calles de Pamplona.
“La noche ha estado movidita. Hay clientes majos, pero con otros hay que tener paciencia. A veces es complicado, pero el trabajo es gratificante”, ha reconocido Victoria.
Mientras la ciudad esperaba el último encierro de San Fermín 2026, Victoria, Alessandra y Julen han seguido sirviendo perritos calientes, limpiando el puesto y atendiendo pedidos en la Plaza del Castillo después de toda una noche de trabajo.