SAN FERMÍN
Las Hermanas de la Soledad, homenajeadas en la Misa de la Escalera: "Encantadas de acogernos bajo el capotico de San Fermín"
El próximo martes, las Hermanas de la Soledad serán reconocidas por su centenario en la capilla de San Fermín
El próximo martes 3 de marzo, la capilla de San Fermín acogerá una cita cargada de simbolismo: la Misa de la Escalera rendirá homenaje a las Hermanas de la Soledad en el año en que celebran su centenario. Un reconocimiento que une dos devociones profundamente arraigadas en Pamplona, San Fermín y la Dolorosa, y que vuelve a poner de relieve el papel discreto pero esencial que estas mujeres han desempeñado durante un siglo en la vida religiosa de Pamplona.
La celebración tendrá lugar a las 19.30 horas en la capilla de San Fermín, en la iglesia de Iglesia de San Lorenzo. Será la tercera convocatoria de la Misa de la Escalera y, en esta ocasión, incluirá un gesto especial hacia las Hermanas de la Soledad, responsables desde hace cien años del cuidado de la Dolorosa. La ceremonia contará con el acompañamiento musical de Asociación Gayarre Amigos de la Ópera (AGAO).
En el interior del templo, las dos devociones se miran casi frente a frente. San Fermín y la Dolorosa, dos grandes referentes de la religiosidad popular pamplonesa, comparten espacio separados apenas por un pequeño tabique: la capilla del santo, solemne; la de la Dolorosa, remodelada y dignificada en 2018. Esa cercanía física simboliza también la estrecha relación espiritual que ambas imágenes mantienen en el corazón de la ciudad.
Para las Hermanas de la Soledad, este homenaje llega en un momento especialmente significativo. “Afrontamos nuestro centenario con mucha ilusión”, afirma su hermana priora, Mari Mar Ganuza. La efeméride no solo mira al pasado, sino también al presente de una institución que ha sabido evolucionar sin perder su esencia.
Desde su fundación, la misión de las Hermanas ha sido clara: la custodia de la Dolorosa y el mantenimiento de su capilla. “Hoy, cien años después, seguimos con la misma misión”, subraya Ganuza. Con el paso del tiempo, esa labor se ha ampliado. Las hermanas han asumido también puestos de responsabilidad en la organización y en el gobierno de la Hermandad de la Pasión, una entidad que nació hace más de un siglo como asociación masculina y que, con el tiempo, incorporó a las mujeres para trabajar en equipo.
Ese paso, recuerda la priora, habla de “personas de mente abierta y de gran corazón”. La integración de las Hermanas en la estructura de la Hermandad ha supuesto un ejemplo de colaboración y corresponsabilidad en el ámbito cofrade pamplonés, fortaleciendo una tradición que forma parte del patrimonio espiritual y cultural de la ciudad.
El acto del martes será, por tanto, un preludio del programa central del centenario. El 6 de marzo, a las 18.00 horas, tendrá lugar una eucaristía en la catedral que presidirá el arzobispo Florencio Roselló. Posteriormente, en el refectorio del templo, se celebrará un acto de reconocimiento de las hermanas al cabildo catedralicio y a las parroquias de San Lorenzo y San Agustín, que durante décadas han acogido con generosidad el culto a la Dolorosa y la labor de las Hermanas.
Pero antes de esa fecha señalada, la Misa de la Escalera servirá para escenificar el vínculo indisoluble entre las Hermanas de la Soledad y Pamplona. “La Dolorosa y San Fermín son dos grandes referentes de la religiosidad de Pamplona y las Hermanas de la Soledad estamos ligadas al cien por cien a Pamplona, al enriquecimiento de sus tradiciones, de su cultura, de su arte y, como misión principal, de su fe”, resume Mari Mar Ganuza.
Con emoción y gratitud, las Hermanas se disponen a vivir este homenaje como una reafirmación de su vocación centenaria. “¡Así que estamos encantadísimas de ponernos bajo el amparo del capotico de San Fermín!”, concluye la priora. Una imagen que sintetiza cien años de fidelidad silenciosa y que, este martes, resonará con fuerza en la capilla donde late buena parte del alma religiosa de la ciudad.