• miércoles, 01 de julio de 2026
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SOCIEDAD

El aprendizaje de unos jóvenes en residencias de ancianos de Pamplona: "No necesitan muchas cosas, requieren tiempo"

60 chicos participan con la Asociación Juvenil Alaiz en su quincena solidaria 

Un grupo de Alaiz en la residencia Bidealde: Gonzalo, Luis, Tomás, Nicolás, Daniel, Juan Pablo, Gonzalo, Jorge y Sancho
Un grupo de Alaiz en la residencia Bidealde: Gonzalo, Luis, Tomás, Nicolás, Daniel, Juan Pablo, Gonzalo, Jorge y Sancho

La Quincena solidaria de la Asociación Juvenil Alaiz ha reunido este año en Pamplona a algo más de 60 chicos de entre 14 y 17 años, que han dedicado sus mañanas a diferentes tareas de ayuda a los demás.

La actividad se ha desarrollado durante la segunda mitad de junio, una vez terminadas las clases. Desde el lunes 15 de junio y hasta finales de mes, los jóvenes han participado en visitas a residencias, actividades con niños y labores de apoyo en distintos espacios de Pamplona y su entorno.

La Quincena solidaria es una iniciativa que la Asociación Juvenil Alaiz organiza cada año. Su objetivo es que los adolescentes puedan emplear parte de sus vacaciones en experiencias de solidaridad, servicio y acompañamiento.

Durante estas dos semanas, los participantes han visitado residencias de ancianos como Beloso Alto, Bidealde o Amavir Mutilva. También han colaborado con un campamento para niños organizado por Aspace.

Además, los jóvenes han acompañado a las mujeres de la residencia Javier y han ayudado en labores de mantenimiento en el seminario de Pamplona. Cada lugar ha requerido una forma diferente de atención, desde compartir conversación hasta pintar un banco o estar pendientes de los niños.

La experiencia ha mostrado que la ayuda no siempre necesita grandes gestos. En muchos casos, la simple compañía, el tiempo compartido y la escucha han sido la parte más importante de la actividad.

En una de las visitas, Pablo ha contado que, aunque ya le tocaba cambiar de residencia, quería volver al menos un día más para despedirse bien de Concha. También quería terminar con ella uno de los cabezudos que habían comenzado durante las manualidades de la semana.

Por su parte, Álvaro ha explicado que pasó más de una hora y media hablando con Juan, a quien ya quería como a su abuelo. La Quincena solidaria ha dejado así momentos de cercanía entre generaciones que difícilmente se olvidan.

También Joey ha vivido una enseñanza importante durante su acompañamiento a los ancianos. Al principio, le resultaba tentador intentar llegar a muchas actividades y no parar.

Sin embargo, una enfermera le hizo ver otra necesidad. “La gente que hay aquí no necesita muchas cosas, principalmente requiere tiempo. Así que quédate quieto y procura hablar con ella”, le señaló.

Tras estas dos semanas, los centros visitados se han mostrado satisfechos por haber contado con jóvenes dispuestos a ayudar en lo que hiciera falta. Los chicos han realizado tareas sencillas, pero muy valiosas para quienes las han recibido.

La conclusión de los propios participantes ha sido que ellos han sido los más beneficiados. “Hemos aprendido muchas lecciones que no están en los libros y hemos conocido personas con grandes valores”, ha señalado Álvaro.

La Quincena solidaria ha vuelto a convertir las mañanas de junio en una experiencia de servicio para adolescentes de Pamplona, con residencias, campamentos y espacios de acompañamiento como principales escenarios.

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