SALUD
Preparado para cualquier incidente en vacaciones: cómo hacer un buen botiquín de viaje
La farmacéutica navarra Cinfa da las claves y los objetos imprescindibles para que un susto en las vacaciones no acabe con el viaje.

Llega el verano y las vacaciones, época para disfrutar, descansar y viajar. Aun así, hay que estar preparado ante cualquier imprevisto y posibles sustos, por ello dentro del equipaje siempre es recomendable tener un buen botiquín de viaje.
La farmacéutica navarra Cinfa destaca, en este sentido, que "muchas veces obviamos la necesidad de llevar en nuestro equipaje un pequeño botiquín de salud porque priorizamos incluir otros objetos o ropa pero debemos saber que imprevistos como una intoxicación alimentaria, una picadura o un resfriado pueden sufrirse en cualquier momento y lugar y son contratiempos que pueden dar al traste con nuestros días de descanso".
Por eso, como recomienda el laboratorio, para prevenir o hacer frente a estas complicaciones en el equipaje no debe faltar un botiquín con las soluciones adecuadas.
En primer lugar, Cinfa recomienda que "antes de lanzarnos a meter elementos en el botiquín de viaje, hay que planificar su contenido" teniendo en cuenta "patologías crónicas". En sentido, destaca que es importante llevar "cantidad suficiente de la medicación que se tome regularmente", así como "informes médicos o recetas".
Por otro lado, también destaca tener "información sobre el destino". "Lo aconsejable es consultar sobre los riesgos de salud asociados al sitio que vayamos a visitar, además de informarnos con antelación en un Centro Internacional de Vacunación sobre las vacunas requeridas para viajar a destinos tropicales o exóticos", resalta la empresa navarra.
Por último, Cinfa remarca que es "mejor priorizar los medicamentos que pueden ser difíciles de encontrar frente a otros elementos, como vendas o algodón, que, en un momento dado, podemos encontrar fácilmente en puntos de venta".
El contenido de un botiquín de viaje debe abarcar" todo tipo de contratiempos menores relacionados con la salud y la posible manera de solucionarlos".
Son percances más o menos leves que pueden ocurrir en cualquier momento y ante los que hay que actuar rápidamente lavando la herida, secándola, desinfectándola y protegiéndola. Para ello, necesitarás agua oxigenada o alcohol, un antiséptico, vendas o gasas, esparadrapo y, si es posible, guantes estériles.
Para evitar que un resfriado, una jaqueca o el periodo te amarguen las vacaciones, lleva en tu botiquín antiinflamatorios y analgésicos. En el caso de golpes, es recomendable también tenerlos en formato de crema o gel. Tampoco sobra un termómetro, que te permitirá controlar posibles estados febriles.
En vacaciones, se multiplica el riesgo de ingerir líquidos o alimentos en mal estado, sobre todo si se viaja a países en vías de desarrollo. Para combatir la diarrea, necesitarás llevar en tu botiquín antidiarreicos, así como suero (soluciones de rehidratación oral con glucosa y sodio) para reponer las sales y minerales perdidos en episodios de vómitos y evitar la deshidratación. Si el cambio de aires da lugar al molesto estreñimiento, pueden ser muy útiles los laxantes, aunque solo debes tomarlos si es estrictamente necesario.
Elijamos un destino de playa, montaña o cultural, en vacaciones siempre pasamos más tiempo al aire libre. Por este motivo, en tu equipaje no deben faltar fotoprotectores de factor 30 o superior que te protejan frente a las radiaciones UVA, UVB e IR-A. Si viajas con niños, la protección debe ser al menos de factor 50 y de uso pediátrico. También es recomendable llevar labiales con protección solar.
En vacaciones, es necesario protegerse de los mosquitos, tanto para evitar los molestos picores e inflamaciones que causan sus picaduras, como para prevenir las enfermedades que algunas especies tropicales pueden transmitir. Para ello, lleva contigo un repelente de insectos que contenga dietiltoluamida (DEET).
Dado que en vacaciones se camina mucho más y que es habitual que haga más calor, nuestros pies salen a menudo mal parados. Llevar en el botiquín tiritas o apósitos te ayudará a aliviar el dolor de posibles rozaduras y ampollas por el uso de zapatillas o sandalias.
En vacaciones, nunca se sabe cuándo nos enfrentaremos a un movido viaje por carretera o cuándo tendremos la oportunidad de navegar o realizar actividades acuáticas. Por ello, aunque no seamos propensos a marearnos, llevar algún producto para prevenir el mareo puede ahorrarnos malos momentos.
Las personas que padecen alergias deben estar siempre preparadas para afrontar los síntomas de un ataque -congestión nasal, picor en los ojos y el paladar, rinitis, estornudos…- durante sus viajes. Por este motivo, en el botiquín de una persona alérgica, nunca deben faltar los antihistamínicos y corticoides recetados por su médico.
Tras un vuelo de larga distancia, el reloj interno de la persona tiende a prevalecer frente al nuevo huso horario, sobre todo cuando se viaja hacia el este. Para combatir el insomnio y la somnolencia, lleva en tu botiquín complementos alimenticios con melatonina, una hormona que regula los ritmos corporales y ayuda a disminuir el tiempo necesario para conciliar el sueño.
Uno de los peores percances que pueden sucedernos en un viaje es, en caso de sufrir una enfermedad crónica, quedarnos sin los fármacos que necesitamos diariamente y sin posibilidad de acceder a una farmacia u hospital. Por ejemplo, si padeces diabetes, asma o hipotiroidismo, es muy importante que lleves las dosis suficientes para cubrir tus necesidades durante todos los días que vayas a estar fuera de casa.
Además de prestar atención al contenido del botiquín, Cinfa señala que hay "otras características secundarias" que tener en cuenta: