El cardenal nacido en Pamplona François-Xavier Bustillo ha lanzado una contundente advertencia sobre el deterioro de la política y la creciente distancia entre los representantes públicos y la ciudadanía. "Hay como un divorcio entre la clase política y el pueblo. Y eso es peligroso para la democracia", ha afirmado.
Bustillo, nacido en Pamplona en 1968 y actual obispo de Ajaccio, en Córcega, ha realizado esta reflexión coincidiendo con la publicación en España de su libro Reparación, editado por Palabra. En él ha abordado algunos de los problemas que, a su juicio, afectan actualmente a las sociedades occidentales.
El cardenal navarro ha explicado que conoce especialmente bien la situación de Francia, aunque también ha mostrado su preocupación por el escenario político español. A su juicio, la democracia necesita una participación activa de la sociedad para mantenerse fuerte.
"La democracia se alimenta del compromiso de los ciudadanos y las ciudadanas", ha señalado. Cuando ese compromiso desaparece, ha añadido, el sistema democrático se vuelve más "frágil".
Una advertencia sobre la política en España
Javier Bustillo ha considerado "crítica" la situación de la política en España, donde ha observado un creciente desprecio hacia la actividad política y hacia quienes se dedican a ella.
El cardenal ha reclamado "un cambio" entre aquellos representantes públicos que, en su opinión, se han alejado de las preocupaciones reales de la población. Ha matizado, no obstante, que esta situación no afecta a todos los políticos.
Bustillo también ha pedido actuar con prudencia durante los periodos de inestabilidad. En estos momentos, ha advertido, pueden aparecer "mesianismos ingenuos" que prometan respuestas rápidas y soluciones demasiado simples para problemas complejos.
Como ejemplos históricos de estos riesgos ha citado a Hitler y Mussolini. Su advertencia se ha dirigido especialmente contra quienes aprovechan las crisis sociales o políticas para presentarse como salvadores mediante discursos simplistas.
El papel de la Iglesia en la sociedad
El cardenal navarro también ha defendido que la Iglesia mantenga un diálogo abierto con la política y pueda expresar su opinión sobre determinadas cuestiones sociales.
Esta intervención, ha precisado, no debe servir para "dominar o manipular", sino para contribuir al bien común. Por ese motivo, ha apostado por establecer un diálogo "sereno y maduro" entre las instituciones políticas y religiosas.
"La Iglesia no puede quedarse solo fuera y criticar al Gobierno o criticar a los políticos. La Iglesia tiene que aportar su reflexión a la vida de la sociedad", ha defendido.
Bustillo ha considerado que la comunidad cristiana debe participar en los debates públicos, ofrecer propuestas y contribuir a la convivencia, sin limitarse a observar desde fuera o a censurar las decisiones de los responsables políticos.
Contra la polarización y las etiquetas
Otro de los problemas destacados por el religioso pamplonés ha sido la polarización política y social. Bustillo ha alertado de la agresividad, la intransigencia y la falta de reflexión que aprecia en buena parte de las sociedades occidentales.
Esta dureza, ha indicado, entra en contradicción con el mandato del Evangelio de amarse "los unos a los otros". También ha criticado la tendencia a clasificar constantemente a las personas en función de etiquetas políticas o ideológicas.
"En la vida política, en la vida económica, en la vida social, incluso en la vida de la Iglesia, siempre tenemos como una manía de poner etiquetas. Yo soy de derechas o de izquierdas, yo soy conservador o progresista", ha lamentado.
El cardenal ha relacionado este comportamiento con la lógica de las redes sociales, basada en respuestas inmediatas como el "me gusta" o "no me gusta". Frente a ello, ha invitado a recuperar criterios más reflexivos y pacíficos.
También ha pedido abandonar la "mentalidad de jueces" que lleva a dictar sentencias constantes sobre cualquier persona o asunto. En su opinión, la sociedad necesita relaciones menos agresivas y una mayor capacidad para controlar los impulsos de dominación y fuerza.
"Nos estamos volviendo un poco primarios"
"Mucha gente espera una capacidad de establecer relaciones que no sean agresivas, porque nos estamos volviendo un poco primarios, primitivos", ha señalado Bustillo.
Desde su carisma franciscano, ha defendido que la espiritualidad y el Evangelio pueden ayudar a tranquilizar esos instintos y a reconstruir los vínculos sociales. En este sentido, ha presentado la fraternidad de San Francisco como una posible respuesta ante una sociedad que considera cada vez más fracturada.
El cardenal pamplonés también ha reclamado mayor libertad y autenticidad en todos los ámbitos de la vida pública. Aunque la sociedad se considera libre, ha advertido de que muchas decisiones están condicionadas por el cálculo, las tácticas y las estrategias.
"Sobre todo en la política, la vida económica, la vida social, la vida eclesial incluso, hay mucho cálculo, mucha táctica, mucha estrategia, mucha política y poca libertad y poca autenticidad", ha avisado.
La visita del Papa León XIV a España
Bustillo también se ha referido a la visita del Papa León XIV a España, de la que se ha cumplido recientemente un mes. El cardenal navarro ha calificado aquel viaje como un momento "muy excepcional".
Además, ha comparado el papel del actual pontífice con el que desempeñó Juan Pablo II durante su pontificado. Mientras Juan Pablo II "despertó al Este con su misión", ha asegurado que Robert Prevost "está despertando el Oeste, Occidente".