El psiquiatra César Soutullo ha advertido en Pamplona de que algunos niños con TDAH pueden pasar años sin recibir un diagnóstico, a pesar de que los primeros síntomas ya se hayan manifestado en casa o en el colegio.
Soutullo, psiquiatra del UTHealth de Texas y fundador de la Unidad de Psiquiatría Infantil y Adolescente de la Clínica Universidad de Navarra, ha explicado en una entrevista con EFE que en psiquiatría infantil se observa con frecuencia un retraso importante entre la aparición de los problemas y su detección.
“Vemos principalmente en psiquiatría infantil que pasa mucho tiempo desde que empiezan los síntomas hasta que se hace un diagnóstico. Por ejemplo, en TDAH pueden pasar 5 o 6 años, y en depresión y en ansiedad también puede pasar mucho tiempo”, ha señalado en Pamplona, donde ha participado en el congreso de la Asociación Española de Psiquiatría de la Infancia y Adolescencia.
Ante esta situación, el especialista ha defendido la necesidad de trabajar con los pediatras, que suelen ser el primer punto de contacto, y también con profesores en colegios de Primaria y Secundaria. A su juicio, esa coordinación puede ayudar a detectar antes problemas que, en muchas ocasiones, se interpretan solo como mala conducta o falta de disciplina.
Sobre el origen del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, Soutullo ha destacado que “hasta el 71 % de la causa es genética, y el 29 %, ambiental relacionada generalmente con problemas en el parto, en el embarazo o justo después del parto, en la época perinatal”.
Entre esos factores ambientales ha mencionado fumar o tomar alcohol durante el embarazo, que los niños tengan un peso muy bajo al nacer o que sean muy prematuros. También ha apuntado a casos de menores que han estado “muy abandonados”.
El psiquiatra ha explicado que el tratamiento del TDAH infantil no debe identificarse únicamente con la medicación, aunque esta pueda ser necesaria en un porcentaje elevado de casos. Según ha detallado, el abordaje tiene tres partes: la psicoeducación a los padres, la adaptación académica y, en último lugar, la medicación.
Esa psicoeducación permite que las familias conozcan mejor el trastorno y entiendan que el TDAH es un problema biológico. Después, la adaptación en el ámbito escolar ayuda a que el menor pueda avanzar en su aprendizaje con apoyos ajustados a sus necesidades.
Sobre la medicación, Soutullo ha subrayado que es “segura y eficaz” y que tiene “relativamente pocos efectos secundarios”. “La medicación puede ser necesaria en un porcentaje bastante alto”, ha indicado, aunque ha precisado que en niños por debajo de los 6 años se recomienda primero el manejo conductual y el apoyo con los padres y académico.
“A partir de edades escolares y, sobre todo, también en preescolares cuando los síntomas son graves o moderados, la mayoría de los niños van a necesitar un tratamiento con medicación”, ha comentado el especialista.
Soutullo ha explicado además que, entre los niños que toman tratamiento, “más o menos el 50 % no lo va a necesitar más allá de la adolescencia”. También ha detallado que, en algunos casos, la medicación puede secuenciarse según la necesidad y no siempre debe administrarse de manera continua.
El TDAH suele empezar a generar dificultades en edades preescolares, principalmente por la hiperactividad y los problemas de conducta. El niño puede hablar mucho en clase, mostrarse inquieto o tener dificultades para seguir las normas. Sin embargo, detrás de esas señales puede haber un problema de atención que termina afectando al aprendizaje.
“Esto va haciendo que debido a la inatención, no aprenda bien” a leer o matemáticas, o no haga los deberes, ha explicado Soutullo. Esa situación acaba repercutiendo en las notas y puede generar una cadena de dificultades escolares, familiares y sociales.
El psiquiatra ha advertido de que algunos niños con problemas en el colegio pueden terminar cometiendo acciones vandálicas, como “saltarse las normas, romper objetos, tirar piedras”. Además, ha señalado que “a lo largo de la infancia y principio de la adolescencia, el riesgo mayor es que empiecen a usar tóxicos, principalmente alcohol y cánnabis”.
“El siguiente escalón de deterioro es que empieza a afectar la salud física”, ha comentado. No solo porque algunos empiecen a fumar desde edades tempranas, sino también porque son impulsivos y tienen más accidentes. “Corren más riesgos y se ha visto que hay un aumento del riesgo de muerte prematura, sobre todo ya en adultos jóvenes”, ha apuntado.
En este contexto, Soutullo ha remarcado el papel de los maestros. Su “labor principal”, ha señalado, es “estar alerta o estar formado para detectar que algunos de estos problemas que parecen de conducta, disciplinarios, principalmente, tienen algo debajo”.
El especialista ha admitido que, entre el profesorado, más allá de los orientadores, todavía se debe mejorar el conocimiento sobre enfermedades como el TDAH. Esa formación puede ser clave para evitar que determinados síntomas se interpreten solo como desobediencia o falta de esfuerzo.
Soutullo también se ha referido al impacto de las redes sociales en la salud mental de niños y adolescentes. Ha señalado que, “como con cualquier tecnología, siempre hay una etapa de preocupación cuando viene algo nuevo”, y ha reconocido que las redes pueden “fomentar la conexión” y facilitar que algunas personas hablen de sus problemas con más apertura.
Sin embargo, ha advertido de que el aspecto “más problemático” aparece cuando las redes sociales sustituyen cuestiones esenciales como la socialización cara a cara con otros niños, el ejercicio físico o incluso el sueño.
“El otro aspecto también importante, negativo, de las redes sociales es que existe mucha comparación. Nadie hace una foto del día en que se siente regular, el día que te levantas un poco mal. Todo el mundo pone su mejor cara”, ha comentado.
El psiquiatra ha añadido que los menores empiezan a compararse con imágenes retocadas y tratan “como si fuera natural una cosa artificial”. “De ahí vienen muchas veces aspectos depresivos”, ha señalado, aunque ha matizado que “no es tanto” que las redes sociales provoquen por sí solas esos problemas, “sino que una vez que están ahí, los pueden aumentar, pueden hacer como de caja de resonancia”.