• miércoles, 28 de octubre de 2026
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SOCIEDAD

La Clínica Universidad de Navarra mejora el control del tratamiento del temblor sin cirugía con una nueva imagen cerebral

Un estudio publicado en Radiology con 54 pacientes ha comprobado que el procesamiento T1/T2 permite distinguir mejor las lesiones cerebrales seis meses después de recibir el tratamiento.

La nueva técnica de procesamiento de resonancia magnética permite visualizar con más claridad la lesión cerebral producida mediante HIFU para tratar el temblor. CLÍNICA UNIVERSIDAD DE NAVARRA
La nueva técnica de procesamiento de resonancia magnética permite visualizar con más claridad la lesión cerebral producida mediante HIFU para tratar el temblor. CLÍNICA UNIVERSIDAD DE NAVARRA

Una nueva forma de procesar las imágenes de resonancia magnética ha permitido mejorar el seguimiento de los pacientes de la Clínica Universidad de Navarra tratados con ultrasonidos focalizados de alta intensidad (HIFU) por temblor esencial o enfermedad de Párkinson.

El avance ha sido demostrado por el Departamento de Neurología del centro navarro en un estudio publicado en Radiology, una de las revistas científicas de mayor impacto en imagen médica. La investigación ha confirmado que esta técnica permite distinguir mejor la pequeña lesión cerebral generada de forma controlada durante el tratamiento, incluso meses después de la intervención.

Para conseguirlo, los investigadores han utilizado el denominado cociente T1/T2, un procedimiento que combina matemáticamente dos secuencias ya disponibles de resonancia magnética. El resultado es una imagen que delimita con mayor precisión la zona tratada y ofrece información adicional para valorar la evolución del paciente.

El doctor Carlos Sánchez-Catasus, físico e investigador del Departamento de Neurología de la Clínica Universidad de Navarra y responsable del estudio, ha explicado que esta técnica cobra especial importancia cuando reaparece el temblor después del tratamiento.

En estos casos, los especialistas necesitan averiguar si la lesión cerebral generada fue demasiado pequeña, si estaba correctamente localizada o si se ha producido algún proceso biológico de recuperación que explique la vuelta de los síntomas.

“Con esta nueva imagen podemos evaluar mejor qué ha ocurrido y disponer de más información para decidir los siguientes pasos”, ha señalado Sánchez-Catasus, quien ha destacado la utilidad del procedimiento para el seguimiento a largo plazo.

El HIFU es un tratamiento que utiliza ultrasonidos de alta intensidad concentrados con gran precisión en un punto del cerebro. Su objetivo es producir una pequeña lesión terapéutica sin necesidad de realizar una incisión quirúrgica, lo que permite mejorar los síntomas de determinados pacientes con temblor esencial o Párkinson.

Durante la intervención, el paciente permanece despierto dentro del equipo de resonancia magnética. Esto permite a los especialistas monitorizar el tratamiento y comprobar continuamente sus efectos. La Clínica Universidad de Navarra incorporó esta tecnología en 2019.

Uno de los principales problemas del seguimiento aparece con el paso del tiempo. Las imágenes obtenidas mediante la secuencia T2, utilizada habitualmente, van perdiendo capacidad para mostrar con claridad la lesión cerebral creada durante el procedimiento.

El nuevo procesamiento mediante el cociente T1/T2 permite obtener una imagen más definida de esa lesión cuando ya han transcurrido varios meses. De esta manera, los médicos pueden identificar mejor la zona tratada y disponer de más elementos para adoptar decisiones clínicas.

Para comprobar su eficacia, los investigadores han analizado retrospectivamente las resonancias de 54 pacientes sometidos a talamotomía con HIFU entre enero de 2019 y noviembre de 2023.

Todos ellos habían sido sometidos a resonancias magnéticas cerebrales de alta resolución antes de recibir el tratamiento y seis meses después de la intervención, lo que ha permitido comparar los resultados obtenidos con ambos métodos de procesamiento.

Los resultados han mostrado una diferencia importante. El contraste de las lesiones ha alcanzado el 36,3 % con el cociente T1/T2, frente al 19,2 % de las imágenes T2 convencionales. Es decir, la nueva forma de procesar la resonancia magnética ha conseguido prácticamente duplicar la visibilidad de la zona tratada.

Esta mayor definición permite delimitar mejor las lesiones cerebrales crónicas y aporta información que puede resultar especialmente útil para determinar cómo ha evolucionado el tratamiento y qué medidas deben adoptarse si vuelven a aparecer los síntomas.

La técnica no es completamente nueva en el ámbito de la neuroimagen. Anteriormente ya se había utilizado para estudiar enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y la esclerosis múltiple, aunque ahora se ha demostrado su utilidad para el seguimiento de pacientes tratados con HIFU.

Otra de sus principales ventajas es que no requiere realizar nuevas pruebas ni incorporar secuencias adicionales a las resonancias magnéticas que se practican habitualmente. El procedimiento utiliza imágenes que los especialistas ya tienen disponibles y las combina mediante un procesamiento matemático.

“El T1/T2 se calcula a partir de imágenes que ya se obtienen de forma rutinaria, lo que facilita su implementación sin necesidad de desarrollar nuevos sistemas de imagen o recurrir a tecnologías experimentales de elevado coste”, ha explicado el doctor Carlos Sánchez-Catasus.

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