La consejera de Vivienda del Gobierno de Navarra, Begoña Alfaro ha asegurado este martes que el precio del alquiler ha descendido un 8,6 % en los municipios declarados Zona de Mercado Residencial Tensionado, una bajada que sitúa la renta media en 775,9 euros mensuales al cierre de 2025. Sin embargo, la realidad con la que se encuentran quienes buscan vivienda dista mucho de ese dato oficial.
Una simple búsqueda en cualquiera de los portales inmobiliarios demuestra que el precio real de mercado está muy por encima del precio que la consejera dice que tiene el alquiler en Navarra. Es más, no hay ni un sólo piso en toda Pamplona y su comarca por debajo del precio que ella asegura que es el precio medio.
A pesar de todo, Alfaro sostiene que estos datos son resultado directo de la limitación de precios aplicada desde el pasado mes de julio por su gobierno. Según ha explicado, el alquiler alcanzó su máximo en el segundo trimestre del año, con 848,7 euros de media, y desde entonces ha iniciado una senda descendente.
El problema es que esa bajada que dice haber conseguido no se refleja en el mercado visible. Basta con revisar los principales portales inmobiliarios para comprobar que la mayoría de los pisos anunciados en Navarra, especialmente en Pamplona y su comarca, superan con facilidad los 1.000 euros mensuales, incluso en viviendas de tamaño medio.
La clave está en cómo se elaboran las estadísticas. Los datos del Gobierno recogen contratos ya firmados, muchos de ellos antiguos o renovaciones, mientras que los portales muestran precios de salida actuales, que son los que afrontan quienes buscan casa hoy. Dos fotografías distintas de un mismo problema.
La propia consejera ha reconocido la complejidad del sistema, admitiendo que es “imposible calcular” si los alquileres se ajustan a los topes fijados, ya que dependen de factores como el tamaño del piso, su ubicación o si el propietario es un gran tenedor. También ha señalado que los límites funcionan por horquillas, no por cifras fijas.
A pesar de ello, el Ejecutivo foral defiende que la medida funciona y que la oferta no ha caído, ya que en 2025 se han formalizado 4.202 contratos, frente a los 4.176 del año anterior. Un incremento mínimo que el Gobierno utiliza para rebatir la idea de que la regulación retrae el mercado.
Otro de los datos que preocupa al Ejecutivo es el aumento de los contratos de temporada, que ya suponen el 11 % del total, frente al 5 % del año anterior. Alfaro ha advertido de que algunos propietarios estarían utilizando esta fórmula para eludir los límites de precio, y ha anunciado un servicio de mediación para detectar posibles fraudes.
Mientras tanto, la sensación entre los inquilinos es muy distinta. Aunque las estadísticas oficiales reflejen una bajada media, la oferta real disponible sigue fuera del alcance de muchas familias, con precios que se mantienen en niveles elevados y con una competencia cada vez mayor por cada vivienda que sale al mercado.
La distancia entre los números oficiales y la experiencia cotidiana vuelve a poner el foco en una pregunta clave: ¿está bajando realmente el alquiler o solo lo hace sobre el papel?