SOCIEDAD
Las inmobiliarias responden a la declaración de mercado tensionado del Gobierno de Navarra: "se están columpiando"
Los precios del mercado del alquiler distan mucho de los anunciados por la consejera Alfaro
La consejera de Vivienda del Gobierno de Navarra, Begoña Alfaro, ha asegurado que la limitación de precios aplicada desde julio ha logrado reducir el alquiler un 8,6 %, situando la renta media en 775,9 euros mensuales al cierre de 2025. Un dato que, según el Ejecutivo foral, confirma la eficacia de la declaración de zonas tensionadas. Sin embargo, esa bajada no se corresponde con la experiencia real de quienes buscan vivienda hoy en Pamplona y su comarca.
Una simple búsqueda en Idealista arroja resultados muy alejados del precio medio defendido por el Gobierno. En Echavacoiz, se oferta un piso de tres habitaciones por más de 1.300 euros mensuales; en el Casco Antiguo, un piso de 80 metros cuadrados y una sola habitación alcanza los 1.200 euros; y en el Paseo Sarasate, una vivienda de tres habitaciones supera los 1.400 euros.
La situación no mejora en Fotocasa. La opción destacada como más recomendada en el barrio de San Juan ya supera los 1.400 euros. En la Plaza del Castillo, un piso de tres habitaciones alcanza los 2.500 euros mensuales, mientras que en el Segundo Ensanche los precios vuelven a situarse por encima de los 1.300 euros.
Una experta inmobiliaria consultada por Navarra.com considera que, desde el Gobierno Foral, "se están columpiando" y explica que "es probable que el Gobierno de Navarra maneje esos precios en base al registro que ellos manejan, pero, desde luego, no es la realidad del mercado". Por su parte, Arantza Gómez, experta inmobiliaria de EXP Realty, señala que "cuando se hizo la regulación de la zona tensionada, nos trasladaron la información a las inmobiliarias, pero esta no ha llegado a los propietarios, que siguen acudiendo en su mayoría a los portales y colocan la oferta al precio de mercado". Por su parte, María Salazar, de Cidenar, señala el impacto real en las familias: "una parte importante de los salarios está destinada a la vivienda. Las personas están haciendo un esfuerzo sobrehumano para cumplir con las mensualidades, porque lo que siguen sin subir son los salarios y esto es una pura realidad que da vergüenza".
Los pisos que se aproximan al precio medio anunciado por la consejera son residuales. En Idealista apenas aparecen un par de opciones: una vivienda en Azpilagaña por 700 euros y otra en San Jorge de apenas 40 metros cuadrados por el mismo precio. Un tercer anuncio, también en San Jorge, ya se sitúa en 795 euros para una vivienda de 55 metros cuadrados.
En Fotocasa el patrón se repite. Solo aparece un estudio en el Casco Antiguo por 750 euros, una tipología muy alejada de lo que necesita la mayoría de familias que buscan alquiler estable. En total, los resultados que se acercan a la media oficial no llegan a una decena de anuncios entre ambos portales, frente a decenas de viviendas que superan ampliamente los 1.000 euros.
La diferencia entre los datos oficiales y los precios visibles se explica por la metodología utilizada. Las estadísticas del Gobierno se basan en contratos ya firmados, muchos de ellos antiguos o renovaciones, mientras que los portales inmobiliarios reflejan los precios de salida actuales, es decir, los que afrontan quienes buscan vivienda en este momento.
La propia consejera ha reconocido que es “imposible calcular” si los alquileres se ajustan a los topes fijados, debido a factores como el tamaño de la vivienda, su ubicación o el tipo de propietario. Aun así, el Ejecutivo defiende que la oferta no ha caído y que el número de contratos se ha mantenido estable.
Mientras tanto, la sensación en la calle es otra. Para muchos inquilinos, la supuesta bajada del alquiler solo existe en las estadísticas, mientras que la oferta real continúa siendo escasa, cara y muy competitiva. La proliferación de contratos de temporada, que ya representan el 11 % del total, refuerza la idea de un mercado que se adapta para esquivar los límites sin abaratar precios.