Investigadores del CIMA y de la Clínica Universidad de Navarra han logrado descifrar uno de los grandes enigmas en la evolución del mieloma múltiple, un cáncer de la sangre caracterizado por la proliferación descontrolada de células en la médula ósea que hoy en día se considera incurable debido a las continuas recaídas de los pacientes. El hallazgo, publicado en la prestigiosa revista científica Nature Communications, demuestra que las células tumorales no actúan solas, sino que transforman todo el microambiente que las rodea para favorecer su crecimiento y destruir el hueso.
El estudio, integrado en el Cancer Center Clínica Universidad de Navarra, ha analizado mediante avanzadas técnicas de secuenciación de ARN la evolución de la médula ósea desde las fases iniciales asintomáticas hasta el desarrollo del cáncer activo. Los científicos han descubierto que las células que forman los vasos sanguíneos entran en estrés muy pronto y terminan facilitando el riego al tumor, mientras que las células madre mesenquimales pierden de forma precoz su capacidad de regenerar el hueso, lo que explica las dolorosas lesiones óseas típicas de la enfermedad.
Una señal inflamatoria común y un daño que no es irreversible
Durante la investigación, los doctores Isabel Calvo, Felipe Prósper y David Gómez-Cabrero identificaron además un mecanismo compartido: una respuesta inflamatoria mediada por interferón que se activa en las fases más avanzadas del cáncer. Esta "firma molecular" presente en el entorno tumoral se convierte ahora en una diana clave para diseñar terapias mucho más eficaces dirigidas no solo a la célula cancerosa, sino a todo el ecosistema que la sostiene.
La gran noticia del estudio es que estas alteraciones no son permanentes. Tras la administración del tratamiento estándar, la señal inflamatoria desaparece, los vasos sanguíneos recuperan la normalidad y el tejido mesenquimal vuelve a generar hueso. Este avance, apoyado por el CIBER de Cáncer y la Asociación Española Contra el Cáncer, sienta las bases para futuros tratamientos que impidan la progresión de la enfermedad antes de que sea demasiado tarde.