La ciudadanía navarra aprueba con nota su calidad de vida y mira al futuro con optimismo, pero la felicidad no se reparte por igual. El Ejecutivo foral ha presentado la primera Encuesta de Bienestar Subjetivo de Navarra, un estudio pionero que mide por primera vez cómo perciben los navarros su propia existencia más allá de los puros indicadores económicos. La conclusión general deja un notable (7 sobre 10 en felicidad y 6,8 en satisfacción vital), pero destapa una brecha de género significativa en materia de salud mental y estabilidad emocional.
Según los datos detallados por el Gobierno, los hombres declaran mayores niveles de bienestar y satisfacción con su vida (6,9) que las mujeres (6,7). La brecha se ensancha de forma alarmante al analizar los indicadores de ansiedad y angustia, donde las mujeres registran una media de 5,1 puntos frente al 4,6 de los varones. Del mismo modo, la percepción de la salud mental muestra una distancia considerable: los hombres la puntúan con un 7,1 mientras que entre las mujeres cae hasta el 6,4.
Salud, familia y empleo: los pilares del bienestar navarro
El estudio impulsado por el Gobierno foral identifica que los factores que más condicionan la felicidad en la Comunidad Foral son la salud (44,1%), la familia (40,9%), el trabajo (38,9%) y la situación económica (31,1%). La familia se consolida además como la gran red de seguridad social: casi el 65% de la población afirma recurrir siempre a su entorno familiar para tratar problemas personales o buscar apoyo.
En el ámbito laboral y material, las diferencias también marcan el nivel de satisfacción:
- Estabilidad laboral: Quienes cuentan con un contrato indefinido valoran su satisfacción vital en un 7, frente al 6,2 de los trabajadores con contratos temporales.
- Vivienda: La satisfacción es notablemente superior entre quienes disponen de una vivienda en propiedad respecto a los inquilinos y, muy especialmente, a quienes se ven obligados a compartir piso de alquiler.
- Salario y sexo: Aunque la satisfacción con la profesión alcanza los 7,1 puntos, la valoración del sueldo cae a un ajustado 6. Por su parte, la satisfacción con las relaciones sexuales se queda en una media de 5,9 puntos.
A pesar de las desigualdades detectadas, la sociedad navarra muestra confianza en el medio plazo: la expectativa de satisfacción vital a un año vista se eleva hasta los 7,1 puntos, tres décimas por encima de la valoración actual.