• viernes, 07 de agosto de 2026
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SOCIEDAD

Una iglesia del siglo XVIII de Navarra afronta obras urgentes tras aparecer grietas y problemas de asentamiento

Las obras han permitido recalzar dos contrafuertes del muro sur y será necesario esperar alrededor de un año antes de reparar las grietas del interior.

Iglesia San Andrés de Ayesa. CEDIDA
Iglesia San Andrés de Ayesa. CEDIDA

La Iglesia de San Andrés de Ayesa, situada en esta pequeña localidad del municipio de Ezprogui, ha completado una primera fase de obras para corregir los problemas de asentamiento detectados en el templo. El Arzobispado de Pamplona y Tudela ha culminado a finales de junio los trabajos de cimentación, que han supuesto una inversión de 19.892 euros.

Las obras se han desarrollado entre los días 9 y 30 de junio de 2026 y han sido ejecutadas por Construcciones Leache. La intervención se ha centrado en recalzar la cimentación de dos contrafuertes del muro sur, después de que diferentes estudios hayan confirmado la existencia de movimientos que habían provocado grietas en varios puntos de la iglesia.

La actuación en la Iglesia de San Andrés de Ayesa ha contado con financiación de distintas procedencias. El Arzobispado de Pamplona y Tudela ha aportado 10.000 euros, mientras que otros 5.080 euros han procedido de donativos realizados por los feligreses.

A estas cantidades se han sumado 3.812 euros del Ayuntamiento de Ezprogui y otros 1.000 euros aportados por la propia parroquia de San Andrés. De esta forma se han cubierto los 19.892 euros que ha costado esta primera intervención en el edificio religioso de Ayesa.

El origen de las obras se encuentra en las deficiencias que se habían observado meses antes en diferentes puntos del templo. En diciembre de 2025, la arquitecta diocesana Myriam Lander Andueza constató la aparición de varias grietas tanto en el exterior como en el interior de la parroquia.

En la parte exterior, las grietas se habían localizado en el encuentro entre los contrafuertes que flanquean el ventanal existente en el primer tramo de la fachada sur de la nave. En el interior, los daños aparecían entre el muro de esa misma fachada y las bóvedas, con una presencia mucho más marcada precisamente en la zona situada entre los contrafuertes.

La arquitecta también había advertido de un pequeño desplazamiento en una pared del templo. En concreto, se trataba del muro sobre el que se apoya la barandilla del coro, otro de los indicios que llevaron a analizar con mayor profundidad el estado estructural de la iglesia.

Ya durante 2026, un estudio geotécnico realizado por el Instituto Científico y Tecnológico de Navarra S.A. ha permitido determinar el origen de estas patologías. El análisis ha constatado que las grietas estaban relacionadas con un problema de asentamiento del edificio.

Ante esta situación, la primera fase de los trabajos ha estado dirigida directamente a corregir ese problema. Para ello, se ha procedido al recalce de la cimentación de los dos contrafuertes situados en el muro sur, una actuación destinada a estabilizar esta parte de la iglesia.

La intervención, sin embargo, no ha supuesto todavía la reparación definitiva de las grietas visibles en el interior. Una vez reforzada la cimentación, será necesario esperar aproximadamente un año para comprobar cómo evoluciona y se asienta la estructura antes de abordar la siguiente fase de las obras.

Será después de este periodo cuando podrán acometerse los arreglos de las grietas y los trabajos correspondientes al revestimiento interior. El objetivo es evitar intervenir sobre esos daños antes de que haya concluido el proceso de asentamiento posterior al recalce realizado durante el mes de junio.

La Iglesia de San Andrés de Ayesa es un templo rural del siglo XVIII de dimensiones destacables para las características de la localidad. Construida en piedra, dispone de una única nave, una cabecera de testero recto y un campanario situado en la zona de los pies.

A ambos lados del edificio se encuentran adosadas sendas capillas, visibles también desde el exterior, mientras que la sacristía está situada junto a la cabecera, en el lado de la epístola. El acceso al interior del templo se realiza igualmente desde este lado y la cubierta está formada por una bóveda de cañón con lunetos.

Entre los principales elementos artísticos conservados en la iglesia destaca el retablo mayor, de factura moderna. En él se conserva una talla de san Miguel Arcángel, realizada en estilo barroco tardío y perteneciente al primitivo retablo mayor, que ha desaparecido.

También pertenece al siglo XVIII y al mismo estilo el altar que alberga la talla del Crucificado, situado en la capilla del lado de la epístola. Estas piezas forman parte del patrimonio histórico y artístico que conserva todavía el templo parroquial de Ayesa.

En la sacristía sobresale además una talla de santa Marina, fechada en el siglo XVI y realizada en estilo renacentista. La imagen procede de la ermita situada en el término de Ayesa y está realizada en madera.

La talla conserva su policromía y dorado originales en buen estado. Se trata de uno de los objetos de mayor antigüedad que permanecen vinculados a la parroquia de San Andrés de Ayesa, donde la intervención estructural ejecutada en junio deberá asentarse antes de que puedan repararse las grietas interiores.

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