El nuevo atlas celular desarrollado por el Cima Universidad de Navarra ha permitido describir con más detalle cómo se produce la maduración de las células B humanas, un proceso clave para la defensa del organismo frente a infecciones.
Este trabajo, elaborado junto a Navarrabiomed y diversos grupos internacionales, ha ofrecido una fotografía inédita sobre la diferenciación de estas células y su papel en patologías como la leucemia linfoblástica aguda tipo B.
Desde el Cima han señalado que el estudio ha definido un método de análisis multi-ómico capaz de reconstruir la red regulatoria que controla cada fase del desarrollo de estas células. Este avance podría suponer una mejora en el diagnóstico y en la elección de tratamientos para pacientes con enfermedades hematológicas vinculadas a la desregulación de las células B.
El proyecto describe ocho subtipos celulares obtenidos de donantes sanos y muestra cómo evoluciona cada uno de ellos. La investigadora Núria Planell, autora principal del estudio, ha explicado que el equipo aisló estas poblaciones mediante citometría de flujo de última generación y combinó dos técnicas: la transcriptómica, que revela la actividad de los genes en cada fase, y el ATAC-seq, que identifica qué regiones del ADN son accesibles para regular su expresión.
El trabajo también ha contado con la colaboración de la Universidad de Ciencia y Tecnología King Abdullah (KAUST), en Arabia Saudí, donde se aumentó la profundidad del ATAC-seq para precisar los puntos exactos de unión de los factores de transcripción. Los resultados se han publicado en la revista Science Advances.
Este atlas ha permitido analizar su posible aplicación en la leucemia linfoblástica aguda de células B (LLA-B). En total, el equipo comparó 500 muestras de pacientes con este tipo de cáncer con los perfiles obtenidos de donantes sanos. Así han logrado identificar en qué fase concreta de maduración se detienen los linfoblastos en cada paciente y han observado que algunos subtipos genéticos se asocian a estadios más tempranos o más avanzados del proceso.
Según los investigadores, este conocimiento podría influir en la respuesta a determinados tratamientos. Aunque estos resultados requieren validación experimental, consideran que es un paso decisivo hacia nuevas terapias personalizadas basadas en los reguladores identificados.
El estudio se enmarca en el CIBER de Cáncer (CIBERONC) y ha recibido financiación pública del Ministerio de Ciencia e Innovación, además del apoyo de entidades como la Myeloma Multiple Research Foundation, la Fundación “la Caixa” y la Asociación Española Contra el Cáncer.