Hay tradiciones que se contemplan en silencio y otras que se viven con el pulso acelerado. Cabanillas, en plena Ribera de Navarra y muy cerca de Tudela, volverá a convertirse este domingo 5 de abril en uno de los lugares más llamativos de la Semana Santa navarra con una celebración que mezcla emoción, costumbre y espectáculo popular.
La jornada arrancará hacia las 10:30 horas con la procesión del Santo Encuentro, uno de los momentos más emotivos del día. En ese acto, una niña vestida de Ángel se encuentra con la Dolorosa para anunciarle la resurrección de su hijo y retirarle el velo, en una escena muy arraigada en la localidad y seguida cada año por vecinos y visitantes.
Después llegará el momento más esperado. A las 13:00 horas, ya en la plaza del Ayuntamiento, tendrá lugar la conocida Captura de Judas, el acto más singular de la Semana Santa de Cabanillas. La representación se celebra también en otras localidades, pero aquí mantiene un rasgo que la hace especialmente llamativa: los personajes son reales y la persecución se desarrolla entre el gentío, las casas y los balcones del pueblo.
El protagonista de la escena aparece vestido de rojo y plateado, con una malla en la cabeza, y echa a correr para intentar escapar de los romanos. Se esconde entre la multitud, entra en algunas casas, roba comida y trata de despistar a quienes le persiguen en una carrera rápida y frenética que concentra buena parte de la expectación de la mañana.
En Cabanillas, además, esta tradición no se entiende sin la implicación de los jóvenes del pueblo. Son ellos quienes se visten de romanos durante los días de la Semana Santa y participan en una puesta en escena que culmina el Domingo de Resurrección con la persecución final de Judas. La costumbre se remonta al siglo XIX y ha logrado mantenerse viva con el paso de las generaciones.
La recuperación y conservación de este acto ha estado ligada a la asociación El Paso, que ha ayudado a mantener una representación muy vinculada a la identidad local. Gracias a ese trabajo, la Captura de Judas sigue siendo hoy uno de los momentos más reconocibles y esperados del calendario festivo de la localidad.
Este año, además, el papel principal volverá a tener un rostro conocido. Ibai Jiménez, un joven de 18 años, repetirá como Judas tras la experiencia del año pasado. Su presencia añade un aliciente más a una tradición en la que la agilidad del protagonista resulta clave, ya que debe moverse con rapidez, improvisar y poner en apuros a sus perseguidores.
La persecución nunca se vive igual. Cada año se buscan nuevas ideas para que la huida resulte más imprevisible. Ese factor sorpresa forma parte del encanto del acto. Aunque el desenlace es conocido, el recorrido, los movimientos y las maniobras del Judas se guardan hasta el último momento para mantener la emoción entre el público.
El propio Ibai Jiménez ya ha dejado entrever en declaraciones a La Voz de la Ribera que este año intentará volver a complicar la captura. Su intención es que haya más ritmo, más dificultad y más momentos inesperados en una representación que suele concentrar en apenas unos minutos toda la tensión de la mañana.
La carrera dura aproximadamente un cuarto de hora, pero basta para convertir la plaza en un escenario de máxima atención. Al final, los romanos terminan dando alcance a Judas y lo ajustician como castigo simbólico al traidor. Mientras tanto, las romanas esperan la caza desde el balcón municipal, otro de los detalles característicos de una tradición que mantiene una estética propia y muy reconocible.
Para quien quiera acercarse a disfrutarla, el plan es sencillo. Lo recomendable es llegar con tiempo a Cabanillas, ver primero el Santo Encuentro y quedarse después en el entorno de la plaza del Ayuntamiento para seguir de cerca la persecución. La localidad ofrece así una mañana distinta dentro de la Semana Santa en Navarra.