El arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela, Florencio Roselló, ha bendecido el piso habilitado por la diócesis de Navarra para mujeres víctimas de trata, un recurso que entrará en funcionamiento en febrero y que busca facilitar su reinserción social y personal.
El acto se ha celebrado este miércoles por la tarde en Pamplona, donde Roselló ha conocido de primera mano este nuevo proyecto social impulsado por la Iglesia de Navarra, enmarcado dentro del Año Jubilar de la Esperanza.
El piso forma parte de la iniciativa ‘La Iglesia de Navarra contra la Trata’, un programa que pretende acoger, acompañar e integrar a mujeres que han sido víctimas de redes de trata, muchas de ellas en situación de especial vulnerabilidad y desprotección.
La puesta en marcha del recurso fue anunciada por el propio arzobispo en diciembre de 2024, coincidiendo con el inicio del Año Jubilar. Posteriormente, se decidió destinar íntegramente la colecta realizada en las iglesias de Navarra los días 17 y 18 de mayo a financiar este proyecto.
Gracias a esa aportación solidaria, se han recaudado 185.235 euros, una cantidad que permitirá sostener el funcionamiento del piso y el acompañamiento integral a las mujeres acogidas, tanto a nivel social como psicológico.
El piso de acogida cuenta con 130 metros cuadrados, distribuidos en tres habitaciones, cocina, salón y dos baños, y ya está completamente preparado para recibir a las primeras mujeres. Desde la delegación diocesana de trata se están realizando entrevistas previas para asegurar que las posibles inquilinas cumplen los requisitos necesarios para este tipo de recurso.
En el proyecto participan distintos responsables de la diócesis, entre ellos los vicarios episcopales, la delegada diocesana de Trata, profesionales de la psicología y personas voluntarias, además de la colaboración de la entidad Villa Teresita, especializada en la atención a mujeres en contextos de exclusión.
Tras la bendición del piso, Roselló ha expresado su satisfacción por el objetivo alcanzado y ha subrayado que el Año Jubilar “era un buen momento para echar una mano a quienes han perdido la esperanza”. Ha recordado que las mujeres víctimas de trata forman un colectivo invisibilizado, que en muchos casos ha sido despojado de su dignidad mediante engaños y abusos.