La N-121-A no es solo una de las carreteras más transitadas del norte de Navarra. Para la Policía Foral, también se ha convertido en uno de esos lugares donde, a simple vista, todo parece rutinario, pero donde una matrícula sospechosa, una maniobra extraña o un gesto nervioso pueden destapar una operación de narcotráfico.
Detrás de muchos controles aparentemente normales hay horas de vigilancia, conocimiento del terreno y experiencia policial. En el entorno de Elizondo, los agentes conviven desde hace tiempo con esa realidad: la de una vía utilizada como corredor de paso por grupos de delincuencia organizada que transportan droga hacia otros puntos de Europa.
Ese trabajo constante, discreto y pegado a la carretera ha vuelto a dar resultados en fechas recientes. Tres intervenciones llevadas a cabo por el Grupo de Protección y Atención Ciudadana de la Comisaría de Elizondo han acabado con detenidos, importantes cantidades de sustancias incautadas y varios procedimientos judiciales abiertos.
Las tres actuaciones, lideradas por el Grupo de Protección y Atención Ciudadana de la Comisaría de Elizondo, muestran hasta qué punto esta carretera se ha convertido en un punto caliente para el paso de droga. En apenas varias intervenciones, los agentes han interceptado hachís, marihuana, cocaína y speed, además de detener a varios implicados y poner las diligencias en manos judiciales.
Uno de los casos más llamativos se produjo durante un turno de noche en la propia N-121-A. Los agentes detectaron un coche con dos ocupantes, matriculado en Alicante, que les resultó sospechoso. Cuando parecía que el vehículo iba a detenerse, el conductor aceleró de forma brusca y emprendió la huida, lo que dio inicio a una persecución que se prolongó hasta Sunbilla.
A la salida de la localidad, uno de los ocupantes bajó del coche y escapó a pie tras abandonar una maleta de grandes dimensiones. En su interior había tabletas de hachís y bolsas de marihuana. A partir de ese momento, los policías desplegaron una intensa búsqueda por las orillas del Bidasoa y por la Vía Verde, con el apoyo de más efectivos que ampliaron el operativo hasta Santesteban.
Durante esa búsqueda, uno de los jóvenes fue localizado en uno de los parques de la localidad, aunque volvió a huir corriendo. El coche, por su parte, apareció abandonado en una plaza del pueblo. Sobre él se estableció un dispositivo de vigilancia mientras continuaba la búsqueda de los dos fugados.
Con apoyo de agentes desplazados desde Pamplona, y después de toda una noche de persecuciones, la Policía Foral logró localizar finalmente a los dos sospechosos en las proximidades de Santesteban. Tenían 23 y 21 años y presentaban la ropa mojada. Los agentes les detuvieron por un delito de tráfico de drogas tras intervenirles en distintas maletas un total de 49 kilos de hachís y 7 kilos de marihuana. Posteriormente, el juez decretó su ingreso en prisión.
La segunda actuación también se desarrolló en la N-121-A, esta vez durante un turno de mañana y en el marco de un control rutinario de seguridad ciudadana. Los agentes dieron el alto a una furgoneta con tres ocupantes, pero durante la inspección comprobaron que en la parte trasera viajaba un cuarto hombre, tumbado entre unos cojines.
La actitud de todos ellos despertó de inmediato las sospechas de los policías. Mostraban un comportamiento nervioso y esquivo, y en un momento dado uno de ellos lanzó al exterior una bolsa con un polvo blanco. En los cacheos posteriores, a uno de los ocupantes le encontraron 2.000 euros en billetes de 20 dentro de un bolsillo, mientras que a otro le localizaron distintas dosis de marihuana.
La intervención fue a más cuando, con apoyo de otra patrulla, los agentes realizaron un registro minucioso del vehículo. En él encontraron una mochila escondida que contenía 10.000 euros y 175 gramos de una sustancia pulverulenta compatible con cocaína. Los cuatro ocupantes fueron detenidos por un delito de tráfico de drogas.
La tercera intervención tuvo lugar en un turno de tarde, también en esta misma carretera. En este caso, el motivo inicial fue la alta velocidad a la que circulaba un vehículo, lo que obligó a los agentes a intervenir. Al consultar la matrícula, los policías comprobaron que el conductor acumulaba numerosas intervenciones previas.
Una vez interceptado el coche, y ante el nerviosismo del joven durante la actuación, los agentes practicaron un registro más exhaustivo. En el maletero localizaron una bolsa de plástico con 207 gramos de speed, una sustancia anfetamínica. El conductor fue detenido igualmente por un delito contra la salud pública.
Estas tres actuaciones reflejan la presión policial que se mantiene sobre la N-121-A y su entorno, una zona que la Policía Foral considera clave por su uso como eje de paso de redes criminales hacia la Unión Europea. La experiencia operativa acumulada por la comisaría de Elizondo, junto al apoyo de otras unidades de seguridad ciudadana e investigación criminal, se traduce en controles constantes y en un conocimiento cada vez más preciso de las prácticas de estos grupos.
Una vez instruidas las correspondientes diligencias policiales, todos los casos han sido remitidos a los juzgados de guardia para que adopten las medidas oportunas.