PAMPLONA. En pleno corazón del verano y con el riesgo de fuego en máximos por las altas temperaturas, tres investigadores de la Universidad Pública de Navarra (UPNA) han dado con una clave tecnológica para proteger la masa forestal. Paula Corella Guillamón, Aitor Ezker Galech y Anaraida García Baigorri han diseñado una red inteligente de sensores autónomos capaz de detectar incendios en sus primeras fases y lanzar alertas geolocalizadas antes de que las llamas se propaguen sin control.
La propuesta, desarrollada en el campus de Arrosadia dentro del programa 'Reactor de la Innovación', busca resolver una de las mayores debilidades en la extinción de incendios: el tiempo que transcurre desde que se inicia un foco en una zona aislada o con poca presencia humana hasta que alguien da el aviso. Actualmente, la detección depende en gran medida de llamadas ciudadanas o de satélites, herramientas que no siempre permiten actuar en los minutos críticos iniciales.
El funcionamiento del sistema ideado por este equipo interdisciplinar —que combina conocimientos de Agroalimentación, Economía e Ingeniería Industrial— se basa en dispositivos de bajo coste alimentados con pequeñas placas solares e instalados estratégicamente en el monte.
Estos aparatos miden de forma continua variables ambientales como la temperatura, la humedad y la presencia de gases sospechosos, enviando los datos de forma inalámbrica a una plataforma central.
En el momento en que la red detecta anomalías compatibles con un fuego, la herramienta sitúa el punto exacto sobre un mapa y genera una alerta automática. Para evitar falsas alarmas, el sistema contempla enviar de forma inmediata un dron o activar cámaras térmicas para verificar la columna de humo antes de movilizar a los retenes de bomberos.
Una metodología del MIT para transformar las ideas en realidad
El proyecto ha sido galardonado 'ex aequo' en el programa 'Reactor de la Innovación' de la UPNA —financiado por la Línea Inicia de Caja Rural de Navarra—, una iniciativa inspirada en la metodología del prestigioso Massachusetts Institute of Technology (MIT) para convertir problemas reales en soluciones tecnológicas viables.
Por el momento, se trata de una propuesta conceptual sólida que ha superado el filtro de un comité de expertos e inversores. El siguiente paso planteado por los jóvenes investigadores es llevar a cabo una prueba piloto a pequeña escala en un bosque de Navarra para testar los sensores en condiciones reales de intemperie y validar su eficacia sobre el terreno.
Control inteligente contra la plaga de la vid
En esta misma edición del certamen universitario ha sido premiada otra iniciativa de perfil agrícola y medioambiental. Los estudiantes Unai Fernández, Amaia Gastearena, Cristina Goya, Nerea Sarasa y Eduardo Zudaire han desarrollado un sistema de control inteligente diseñado para combatir la plaga de la polilla de la vid, uno de los grandes quebraderos de cabeza para los viticultores de la región.