El Cancer Center Clínica Universidad de Navarra ha tratado ya a medio centenar de pacientes con cáncer de recto mediante una estrategia que permite evitar la cirugía en determinados casos sin comprometer el control del tumor. El programa, conocido como Watch and Wait, se basa en un seguimiento estrecho de los pacientes que han respondido muy bien a la radioterapia y la quimioterapia previas.
La clave de este abordaje de la Clínica Universidad de Navarra está en una idea que ha cambiado la forma de tratar algunos tumores de recto: no todos los pacientes que responden de manera completa o muy favorable al tratamiento inicial tienen que pasar necesariamente por el quirófano. En esos casos, los especialistas pueden optar por una vigilancia intensiva para preservar el órgano y evitar una intervención invasiva.
El Área de Cáncer Gastrointestinal del CCUN ha aplicado ya este método a medio centenar de pacientes con buenos resultados oncológicos a largo plazo. El seguimiento lo realiza un equipo multidisciplinar formado por oncólogos médicos, oncólogos radioterápicos y cirujanos generales y digestivos.
El doctor Jorge Arredondo, responsable del Área de Cáncer Gastrointestinal del Cancer Center Clínica Universidad de Navarra, ha explicado que “el abordaje del cáncer de recto ha cambiado mucho en las últimas décadas y uno de estos cambios es la posibilidad del manejo no operatorio de este tumor”.
Según ha detallado, en determinados pacientes, y con una localización específica del tumor, la respuesta a la radio y quimioterapia puede ser tan buena que permite evitar una cirugía invasiva y sus posibles secuelas, manteniendo la seguridad oncológica. “Es un ejemplo más de cómo avanzamos hacia tratamientos cada vez más personalizados”, ha señalado.
La posibilidad de evitar la cirugía tiene una especial relevancia en el cáncer de recto por las consecuencias que puede tener una intervención de este tipo. En algunos casos, la operación puede llevar asociados efectos secundarios graves, como el riesgo de una colostomía definitiva o problemas funcionales posteriores.
Entre esas posibles secuelas se encuentran la incontinencia, la disfunción evacuatoria o la disfunción sexual. Por eso, preservar el órgano no solo supone evitar el quirófano, sino también mantener la función intestinal y mejorar la calidad de vida del paciente.
El programa Watch and Wait no significa abandonar el tratamiento, sino cambiar la estrategia. Los pacientes que entran en este protocolo son vigilados de forma muy estrecha, especialmente durante los dos primeros años, con pruebas periódicas que permiten comprobar la evolución del tumor.
El doctor Carlos Pastor, cirujano del Área, ha subrayado que “la clave está en una correcta selección del paciente candidato a entrar en el programa, que tenga una biología tumoral favorable, y en el plan de seguimiento”.
Durante los dos primeros años, el control se realiza con pruebas periódicas. Primero, cada tres meses. Después, el seguimiento pasa a ser anual, siempre dentro de un protocolo diseñado para detectar cualquier cambio relevante en la evolución del paciente.
En torno a un 20% de los pacientes, aproximadamente, pueden no responder al tratamiento o presentar un recrecimiento del tumor. Sin embargo, el seguimiento intensivo permite detectar de forma precoz esa situación y plantear una cirugía de rescate con los mejores resultados posibles.
“Gracias a ese seguimiento intensivo, puede realizarse una detección precoz del recrecimiento que permita una cirugía de rescate con los mejores resultados posibles”, ha añadido el doctor Pastor.
El avance se produce en un contexto en el que el cáncer de colon y recto sigue siendo un reto sanitario de primer nivel. Según la Sociedad Española de Oncología Médica, es el tumor más diagnosticado en España, tanto en hombres como en mujeres, con más de 44.000 casos nuevos previstos en 2025.
Este aumento de la incidencia impulsa la necesidad de desarrollar tratamientos cada vez más personalizados y técnicas menos invasivas. La estrategia Watch and Wait se sitúa precisamente en esa línea, al seleccionar a los pacientes en los que puede evitarse la cirugía sin renunciar a la seguridad oncológica.
Los avances en cribado, detección precoz y tratamientos también han permitido reducir progresivamente la mortalidad. Según la SEOM, entre 2004 y 2022, la tasa de defunciones ajustada por edad ha pasado de 37,9 a 30,4 casos por cada 100.000 personas/año, lo que supone un descenso anual del 1,2%.
La experiencia del Cancer Center Clínica Universidad de Navarra confirma así una tendencia creciente en oncología: tratar mejor no siempre significa tratar más, sino elegir con mayor precisión qué necesita cada paciente y en qué momento.