SUCESOS
Se cumplen 29 años del accidente más grave de tren en Navarra: 18 muertos en Huarte-Araquil
El convoy circulaba a 130 kilómetros por hora en un tramo en el que debía pasar a 30 kilómetros por hora.
Navarra recuerda estos días el 29 aniversario del accidente ferroviario más grave de su historia, una tragedia que dejó 18 muertos y 115 heridos tras el descarrilamiento del intercity Miguel de Unamuno.
Aquel siniestro, ocurrido el 31 de marzo de 1997, un lunes de Pascua, conmocionó primero a todo el valle de la Sakana y, en cuestión de minutos, al resto de la comunidad Foral, a toda España y también al extranjero.
Eran casi las ocho menos cuarto de la tarde cuando el tren, que cubría el trayecto entre Barcelona e Irún, descarriló a la altura de Huarte-Araquil con 243 pasajeros y cinco trabajadores a bordo. La magnitud de lo ocurrido convirtió aquel accidente en la mayor catástrofe ferroviaria registrada en Navarra y en una de las más graves de España.
La investigación determinó que el siniestro se produjo por un exceso de velocidad. El convoy circulaba a 130 kilómetros por hora en un tramo en el que debía pasar a 30 kilómetros por hora. El golpe fue brutal: la mitad del tren se desgajó, solo los dos primeros vagones quedaron en la vía auxiliar, el tercero se cruzó sobre la vía y los dos de cola terminaron volcados.
Junto a la estación de Huarte-Araquil, un monolito recuerda desde entonces a las víctimas de aquella jornada negra. En el operativo de auxilio y evacuación participaron unas 500 personas, entre efectivos de la Guardia Civil, personal sanitario, voluntarios de DYA y Cruz Roja, agentes de la Policía Foral y miembros de Protección Civil.
Una de las primeras autoridades en llegar al lugar fue el entonces presidente del Gobierno foral, Miguel Sanz, que ha evocado la dureza de aquel momento. “Fue muy duro, pero también, en contrapartida, la respuesta ciudadana canalizada por el Gobierno de Navarra fue tremenda, también por el Gobierno de España y los gobiernos autonómicos”, ha señalado.
El expresidente también ha rememorado cómo se activó de inmediato un amplio dispositivo sanitario para atender a los heridos. “Inmediatamente se puso un dispositivo para resolver los problemas con los centros hospitalarios en Navarra y algunos del País Vasco”, explicó a EFE al recordar la coordinación que se puso en marcha tras el descarrilamiento.
Sanz ha destacado especialmente la reacción de la sociedad navarra en aquellas horas dramáticas. Según ha subrayado, “la sociedad navarra se volcó” para atender a las víctimas, “incluso cediendo preferencias en las asistencias hospitalarias”. Aquel día, además, recibió por primera vez una llamada del rey Juan Carlos I desde que había accedido al cargo al frente del Gobierno de Navarra.
La tragedia también tuvo recorrido judicial. El asunto quedó resuelto en el Juzgado de lo Penal número 1 de Pamplona, que condenó al maquinista a dos años y medio de prisión como autor de 18 delitos de homicidio por imprudencia, 80 delitos de lesiones por imprudencia grave y cuatro faltas de lesiones.
Pese a ello, la condena no implicó su ingreso en prisión. El maquinista fue indultado tras una tramitación iniciada de oficio por el propio juzgado, que en la misma sentencia consideró que el encarcelamiento no guardaba proporcionalidad con su grado de culpabilidad en lo ocurrido.
El auxiliar, por su parte, fue condenado en primera instancia al pago de una multa de 120.000 pesetas. Más tarde, esa sanción fue sustituida en apelación por una pena mínima de prisión, que tampoco supuso su entrada en la cárcel.