La Catedral de Pamplona ha acogido este viernes 5 de junio una multitudinaria despedida a los cinco policías forales fallecidos en un accidente de tráfico en Elgoibar, en Guipúzcoa. La tragedia ha conmocionado a toda Navarra y ha reunido en el templo a familiares, compañeros, amigos, autoridades y representantes de los cuerpos de seguridad.
El funeral ha servido para decir adiós a Fermín ‘Mintxo’ Sola, Jesús Vidaurreta, Miguel Crespo, Juan Martín Domínguez y Miguel D’Entremont, cinco agentes que han muerto en acto de servicio cuando se dirigían a una actividad de formación profesional. La ceremonia se ha desarrollado en una catedral abarrotada y marcada por visibles muestras de dolor.
El arzobispo de Pamplona, Florencio Roselló, ha resumido el sentimiento general con unas palabras muy directas: “Toda Navarra está de luto, se siente golpeada por una tragedia que nos ha roto el corazón y que ha llegado de manera inesperada y trágica”. Durante su intervención, ha definido a los agentes como “servidores públicos que han muerto en acto de servicio”.
A la despedida en la Catedral de Pamplona han acudido la presidenta del Gobierno de Navarra, María Chivite; el presidente del Parlamento, Unai Hualde; la delegada del Gobierno en Navarra, Alicia Echeverría; y el alcalde de Pamplona, Joseba Asiron. También han asistido consejeros del Ejecutivo foral, representantes de diferentes formaciones políticas y miembros de los cuerpos y fuerzas de seguridad.
En un ambiente de profundo recogimiento, Roselló ha asegurado que Navarra “ha quedado huérfana” tras la muerte de los cinco agentes. El arzobispo ha recordado además los momentos vividos con las familias en el tanatorio, donde ha visto lágrimas, ha escuchado silencios y ha percibido preguntas difíciles de responder.
El arzobispo ha mencionado esas preguntas que surgen en situaciones de dolor extremo, como “¿por qué?”, y ha reconocido que son cuestiones “humanas, legítimas, que atraviesan el corazón cuando el sufrimiento parece superar nuestras fuerzas”. También ha admitido que no pudo responderlas porque ni él ni nadie tiene “una respuesta capaz de borrar ese dolor ni de responder a estos interrogantes”.
“Aunque no tuve respuestas para muchas preguntas, sí encontré mucho amor, y donde hay amor Dios está presente aunque no lo percibamos, Dios sigue sembrando esperanza, aunque cuesta distinguirla”, ha añadido Roselló ante los asistentes.
El funeral por los policías forales fallecidos ha puesto el foco en su labor pública y en la entrega de quienes trabajan al servicio de los demás. Roselló ha remarcado que los agentes han muerto en acto de servicio, algo que, según ha indicado, habla de “entrega, generosidad, servicio y ayuda”.
“Han entregado su vida cuando se dirigían a una actividad de formación profesional”, ha señalado el arzobispo. A continuación, ha explicado que los agentes iban “a adquirir nuevos conocimientos y nuevas capacidades para desempeñar mejor su misión” y que lo hacían porque habían asumido “una responsabilidad de servicio hacia los demás”.
Los cuerpos de los cinco agentes han sido velados durante todo el jueves en un tanatorio de Pamplona. Este viernes por la mañana han sido conducidos al cementerio para su cremación en la intimidad, antes del funeral conjunto celebrado por la tarde en la Catedral.
La próxima semana está previsto que se celebre un acto civil en memoria de los cinco policías forales fallecidos, aunque la fecha todavía no ha sido confirmada.