• sábado, 31 de enero de 2026
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COMERCIO LOCAL

Conduce 140 kilómetros de carretera cada día para abrir su frutería en Pamplona: “No encuentro vivienda cerca”

 A las cinco de la mañana suena el despertador y una hora después ya están en camino: “Venimos a las seis para preparar todo", aseguran.

Muneeb Muhammad en la frutería Calleja del barrio pamplonés de la Rochapea. Navarra.com
Muneeb Muhammad en la frutería Calleja del barrio pamplonés de San Juan. Navarra.com

Cada mañana, cuando todavía es de noche, Muneeb y su padre Zaman Muhammad arrancan el coche rumbo a Pamplona. Les esperan 140 kilómetros de carretera cada día, ida y vuelta, para levantar la persiana de su negocio. Un trayecto que repiten sin excepción desde el 4 de diciembre de 2025, cuando decidieron dar un paso al frente y hacerse cargo de una frutería en la capital navarra. “Es lo que toca”, resume el joven, con naturalidad, como si recorrer más de cien kilómetros diarios fuera parte del oficio.

La tienda es la frutería Calleja, situada en la calle Monasterio de Urdax 45, en pleno barrio de San Juan. Muy cerca de otros establecimientos que hemos conocido de comercio local, como es el caso del bar restaurante Urdax de Jonathan Altamirano.

Allí trabajan codo con codo padre e hijo, ambos de origen pakistaní, aunque con una larga trayectoria en España. “Somos de Pakistán, pero llevamos toda la vida aquí. En Agurain (Salvatierra de Álava) estamos desde 2015”, explica Muneeb, que con solo 18 años atiende al público con un español fluido y cercano.

El día empieza pronto, muy pronto. A las cinco de la mañana suena el despertador y una hora después ya están camino de Pamplona. “Venimos a las seis para preparar todo. Por la noche volvemos a casa”, cuenta. De momento, la familia sigue viviendo en Agurain porque no han encontrado vivienda en Pamplona. “Seguimos buscando. Aquí aún no hemos tenido suerte”. Allí se quedan la madre y los dos hermanos de Muneeb, de 15 y 10 años.

El esfuerzo es constante, pero no hay quejas. “De momento no notamos cansancio. Es lo que toca”, asegura. El ritmo es intenso: limpiar, preparar y colocar género fresco cada mañana. En la frutería se trabaja con verdura limpia del día, como escarola, cardo, calabaza, borraja, acelga o, en ocasiones, achicoria. Todo listo antes de que empiecen a llegar los primeros clientes.

El salto a Pamplona no fue improvisado. “Llevábamos tiempo buscando un local. En Agurain también teníamos una frutería, pero la vendimos”, explica Muneeb. Así dieron con la histórica frutería Calleja, que compraron a José Ángel Calleja y a su hijo Unai. “Nos va muy bien. Poco a poco vamos mejorando”, comenta con una sonrisa.

El mostrador ofrece una amplia variedad de productos. “Tenemos casi de todo. Lo que más se vende es la fruta de temporada, como naranjas, mandarinas y manzanas”, detalla. La fruta llega desde Merca Bilbao, y también hay productos de Latinoamérica, como papayas, mangos, aguacates o piñas. “La gente nos dice que el producto es bueno”, añade.

La verdura procede en su mayoría de Navarra: borraja, cardo, alcachofa. A eso se suman conservas, bebidas, papel higiénico, huevos, dulces, pastas, pan de Nagore, nueces de Tierra Estella y aceitunas. Un surtido pensado para el día a día del barrio.

El horario es amplio: de lunes a sábado, de 9 a 21 horas, sin cerrar al mediodía. Los domingos descansan. “Acabamos de empezar, pero la gente está contenta. Cada día entra alguien nuevo”, explica Muneeb. El esfuerzo, asegura, merece la pena.

La frutería mantiene el nombre de Calleja como homenaje a su anterior propietario, José Ángel Calleja González, quien abrió el negocio en 1987 en el mismo local, de 180 metros cuadrados. Antes, el espacio se dedicaba a la venta de semillas y productos fitosanitarios, y Calleja era uno de sus clientes habituales.

Natural de Fitero y afincado en Pamplona desde 1979, José Ángel llegó a tener hasta seis fruterías, aunque con el paso del tiempo y las crisis se quedó con la de San Juan. Siempre trabajó con producto del campo, en muchos casos cultivado por él mismo, además de las compras en Mercairuña.

Una filosofía que ahora mantienen Zaman y Muneeb, quienes han ampliado incluso la variedad. Los clientes del barrio lo comentan: hay más producto que nunca, y la frutería vuelve a tener vida desde primera hora de la mañana.

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