• sábado, 04 de abril de 2026
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COMERCIO LOCAL

Cierra un local histórico de Pamplona donde los zapatos "eran más baratos porque duraban más"

Abrieron su primera zapatería en la calle García Castañón en 1940, primero dedicada al calzado de caballero y después también al de señora.

Fachada de la tienda Ayestarán en la calle Paulino Caballero 2 de Pamplona. Navarra.com
Fachada de la tienda Ayestarán en la calle Paulino Caballero 2 de Pamplona. Navarra.com

Una histórica firma de calzado ha puesto en marcha la liquidación por cierre de uno de sus locales más conocidos en Pamplona. El cartel ya cuelga en el escaparate y marca el final de la actividad en un establecimiento que ha formado parte del paisaje comercial de la ciudad y de medio Navarra durante años.

La tienda que echa el cierre está en la calle Paulino Caballero número 2, en pleno segundo Ensanche de Pamplona, en una de esas zonas de paso donde el pequeño comercio ha convivido durante décadas con otros negocios tradicionales. Allí, calzados Ayestarán ha mantenido abierto uno de sus puntos de venta más reconocibles, aunque la marca seguirá presente en la ciudad con establecimientos en García el de Nájera, en el barrio de San Juan, y en la calle Zapatería número 1, en el casco viejo de la capital navarra.

Para muchos pamploneses, hablar de Ayestarán es hablar de un nombre que ha pasado de generación en generación. No solo por sus tiendas, sino también por un lema que todavía sigue en la memoria de muchos clientes: “comprar en Ayestarán es más barato porque duran más”. Era una frase sencilla, directa y muy pegada a la idea de un calzado resistente, pensado para aguantar mucho uso y muchos años.

Ese recuerdo resume bastante bien una manera de comprar que hoy casi suena a otra época. Durante años, acudir a Ayestarán era casi una costumbre familiar para buscar zapatos de diario, calzado de colegio o pares hechos para durar. Después, el avance de las grandes superficies y el cambio en los hábitos de consumo fueron transformando el comercio local en Pamplona, cada vez más reducido.

La firma también vivió etapas de expansión. A comienzos de los años 90 abrió una tienda en la avenida de Carlos III, una apertura que fue ampliamente promocionada en la prensa navarra con anuncios a página completa. En ellos podía leerse: “andamos conociendo nuevas generaciones de pies. Tenemos zapatos muy jóvenes para el peque de la casa o para ti. No nos olvidamos de ese zapato fuerte de colegio”.

Pero la historia de Ayestarán en Pamplona venía de mucho más atrás. En 1870 ya aparece Antonio Ayestarán en el listado municipal de comerciantes de la calle Mercaderes como titular de una alpargatería-cordelería, lo que hace pensar que su presencia en la ciudad podía ser incluso anterior. El registro de fincas urbanas indica además que, para 1883, el local de Mercaderes ya era de su propiedad.

La fachada y el escaparate de aquella tienda fueron diseñados por Julián Arteaga. Más adelante, sus hijos, Rufino y José, que figuran en las hojas catastrales como Ayestarán Hermanos, abrieron una tienda especializada en artículos para zapateros en el número 2 de la calle Estafeta, en la esquina con Mercaderes.

Con el paso de los años se incorporaron al negocio de este último, José, sus hijos mayores, Antonio y José María Ayestarán, y después el hermano pequeño, Manuel. Fueron ellos quienes, en 1940, abrieron en Pamplona su primera zapatería en la calle García Castañón, primero dedicada al calzado de caballero y después también al de señora.

El pequeño de los tres hermanos, Manolo Ayestarán, y las generaciones que le siguieron, entre ellas Juan Manuel y José Ramón, continuaron ligados a los comercios Ayestarán de Pamplona, con tiendas en Zapatería y en otras zonas de la ciudad.

En la etapa más reciente también llegaron los cambios. En febrero de 2018, la familia Ayestarán cerró la tienda ubicada en la avenida de Roncesvalles y en su lugar abrió la cafetería Bidaurreta. Después, en junio de 2019, la familia se desvinculó del negocio del calzado en Pamplona y vendió sus tiendas al mismo grupo familiar que había comprado los establecimientos de Bilbao y San Sebastián: la familia López Fernández de Toledo, ligada a la firma Kangaroos.

En aquel momento, la empresa contaba en Pamplona con seis tiendas: Zapatería, Paulino Caballero —dedicada a mujer—, Baja Navarra (Ayestarán Confort), García Nájera, García Castañón y Carlos III (Clarks). Ahora, la liquidación por cierre del local de Paulino Caballero deja otra imagen poco habitual pero cada vez más repetida en el centro de la ciudad: la de una tienda histórica bajando la persiana.

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