COMERCIO LOCAL
Padre e hija cierran su tienda de Pamplona después de 40 años: “Creo que ha llegado el momento”
“Me ha gustado mucho y he sido muy feliz en el comercio, pero creo que ahora está muy difícil”, lamentan.
Miriam Larrañeta Latorre ha decidido poner punto final a una tienda familiar de Pamplona que ha formado parte de la vida del barrio durante 40 años. La comerciante, navarra de 54 años, encara ahora una despedida difícil, pero meditada desde hace tiempo.
El establecimiento es Calzados Myrbe, una tienda especializada en calzado infantil y juvenil hasta las tallas 40 y 41, situada en el número 19 de la calle Fuente del Hierro, en pleno barrio de Iturrama. Está muy cerca de otros comercios conocidos de la zona, como la frutería Baratza o la tienda de iluminación Helios.
La historia comenzó en 1985, cuando su padre, José Javier Larrañeta Martín, abrió el negocio. “En octubre de este año, si llegamos, haremos 41 años”, recuerda Miriam. Ella se incorporó en 1996, después de terminar la licenciatura en Administración y Dirección de Empresas: “Me gusta trabajar cara al público y he disfrutado mucho, así que me quedé en el negocio. Son 30 años”.
El escaparate anuncia ahora la liquidación total por cese de negocio. Miriam está actualmente de baja por un problema de rodilla, pero reconoce que el cierre responde sobre todo al cambio del barrio y de los hábitos de compra. “El barrio se ha hecho muy mayor. Ya no se vende lo bien que se vendía hace unos años”, explica.
También ha cambiado el tipo de calzado que buscan las familias. “Todos llevamos una deportiva puesta en lugar de un zapato”, apunta. Durante años, el fuerte de la tienda fue el zapato colegial y la sandalia, dos productos que todavía se venden, aunque ya no sostienen el negocio como antes.
La compra por Internet ha sido otro golpe para el pequeño comercio. Miriam admite que, en el caso del calzado infantil, muchos padres siguen prefiriendo que los niños se prueben los zapatos en tienda, pero la tendencia se nota: “Internet quita mucho, aunque los niños siempre vienen a probarse”.
La propietaria no ha fijado todavía una fecha exacta de cierre. La liquidación puede prolongarse durante un año y, al tratarse de un negocio estacional, valora seguir hasta septiembre u octubre con descuentos. “Estoy pensando en alargarlo hasta septiembre o octubre al 50% de descuento”, señala.
Pese al adiós, el balance personal es muy positivo. “La clientela que he tenido es fantástica. El barrio es bueno y tranquilo. A mí me ha gustado mucho estar aquí. Va con mi forma de ser”, asegura Miriam, que reconoce haber disfrutado “comprando y vendiendo” este producto.
La comerciante cree que el pequeño comercio vive un momento muy complicado. En su caso, ha resistido más tiempo porque la bajera pertenece a su padre y no ha tenido que pagar alquiler, pero aun así ve difícil continuar. “He sido muy feliz en el comercio, pero creo que ahora está muy difícil”, lamenta.
Miriam reclama más apoyo para las tiendas de barrio. “Debería haber alguna ayuda más porque hacemos ciudad. Una ciudad sin tiendas es una ciudad muerta. Es una pena que cerremos porque ya no somos viables”, afirma sobre una situación que, a su juicio, afecta a muchos negocios similares.
En Calzados Myrbe tampoco habrá relevo familiar. Su hijo, Marcos Ferri, de 18 años, no tiene intención de seguir con la tienda porque le atrae más el mundo del deporte y trabaja como monitor de esquí. “Si lo viese, la traspasaría, pero no la veo ni para traspasar. No lo voy ni a intentar. Con pena, pero yo soy práctica”, reconoce.
La noticia ha causado tristeza entre muchas clientas, algunas de las cuales han pasado de calzar allí a sus hijos a hacerlo ahora con sus nietos. En casa, su marido, José Carlos Ferri Barco, ha respaldado la decisión porque ya veía que el negocio iba a menos: “Le parece bien la decisión que hemos tomado”, concluye Miriam.