La antigua Ikastola Jaso de Pamplona ha quedado convertida en un foco de basura, ratas e insalubridad tras meses de okupación, altercados, incendios y presencia constante de personas en su interior. El edificio, situado en el barrio de Echavacoiz, ha sido ocupado durante este tiempo por inmigrantes en situación irregular, en su mayoría de origen magrebí, según fuentes conocedoras de la situación, y continúa generando preocupación entre vecinos y administraciones por el deterioro de sus instalaciones y por las condiciones en las que todavía pernoctan algunas personas en su interior, pese a haber sido desalojado.
Las imágenes a las que ha tenido acceso este periódico muestran el estado en el que ha quedado el entorno del inmueble. En ellas se observan montañas de desperdicios, bolsas de basura abiertas, restos de comida, colchones, cartones, latas, botellas, ropa abandonada, muebles rotos y todo tipo de objetos desperdigados junto a la fachada de la antigua ikastola.
La situación ha llegado hasta el punto de que una empresa contratada por el Ayuntamiento de Pamplona ha tenido que intervenir recientemente para remover y retirar parte de los residuos acumulados. Sin embargo, la zona se ha convertido ya en un claro foco de insalubridad, con malos olores, restos orgánicos y presencia de animales entre la basura.
En uno de los vídeos grabados en el exterior del edificio se ve incluso una rata paseando entre los restos acumulados. La imagen resume el deterioro de un espacio que lleva meses en el centro de la polémica y que ha pasado de ser un edificio abandonado a convertirse en uno de los puntos más conflictivos de Pamplona.
Según ha podido saber este periódico, entre los cientos o miles de kilos de basura retirados han aparecido toda clase de objetos: bolsos, abrigos, anoraks, maletas, bicicletas e incluso varios patinetes eléctricos prodcedentes –presumiblemente– de robos. Algunos de esos enseres habrían quedado abandonados entre los desperdicios ante la imposibilidad de llevárselos, aunque la procedencia concreta de esos objetos deberá ser confirmada por las investigaciones correspondientes.
El estado del inmueble agrava una situación que no es nueva. La antigua Ikastola Jaso ya ha sido escenario de intervenciones policiales, agresiones con armas blancas, peleas entre grupos, detenciones y un incendio que obligó a desalojar el edificio. Pese a todo, en la actualidad todavía hay personas, en su mayoría inmigrantes, que siguen entrando y pernoctando en el interior.
El problema combina así varias derivadas: la inseguridad vecinal, el deterioro urbanístico del edificio, la acumulación de basura y la situación de vulnerabilidad de quienes duermen allí. A todo ello se suma el riesgo sanitario de una zona en la que se acumulan residuos sin control y en la que ya se ha constatado la presencia de ratas.
La antigua ikastola se ha convertido en una imagen visible del abandono en Echavacoiz. Las ventanas con rejas, las paredes llenas de pintadas y el patio cubierto de basura muestran el estado de un edificio que espera una solución definitiva mientras siguen los problemas de convivencia y salubridad.
El Ayuntamiento de Pamplona ya ha intervenido para retirar parte de los residuos, pero el estado del entorno evidencia que la limpieza puntual no resuelve el problema de fondo. Mientras el edificio continúe accesible y siga siendo utilizado para dormir, la acumulación de basura y los riesgos sanitarios pueden volver a repetirse.
La situación de la antigua Ikastola Jaso ha quedado resumida en las imágenes captadas estos días: kilos y kilos de basura, objetos abandonados, restos de ropa, colchones, patinetes, bicicletas y ratas moviéndose por una zona que se ha convertido en uno de los principales focos de preocupación del barrio pamplonés de Echavacoiz.
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