• sábado, 25 de abril de 2026
  • Actualizado 19:00
 
 

COMERCIO LOCAL

La panadería artesana más premiada de Pamplona se lanza a un segundo local en el centro de la ciudad

"Es un pan diferente al que han comido toda la vida. Les sienta bien y repiten”, ha destacado el dueño.

La panadería Anik abre su segundo local en la plaza de Salesianos de Pamplona. Navarra.com
La panadería Anik abre su segundo local en la plaza de Salesianos de Pamplona. Navarra.com

La panadería artesana impulsada por Iker Oroz Ugalde y su socia Keiko Shiraishi ultima la apertura de un segundo punto de venta en el centro de Pamplona, después de consolidarse en su local del barrio de Mendebaldea y de recibir uno de los reconocimientos más destacados del sector a nivel nacional.

El nuevo establecimiento de panadería Anik estará en la plaza de Salesianos, una zona en movimiento comercial y muy cerca del supermercado que ha abierto allí hace solo unos días. En el local ya puede verse el rótulo que anuncia la llegada del negocio con un mensaje claro: “Próxima apertura panadería Anik. Ejecutado por El Reformista”. La apertura supondrá un paso más para una firma que ha logrado hacerse un nombre en la ciudad con una propuesta muy concreta y cada vez más conocida.

La trayectoria de esta panadería navarra ha ganado todavía más visibilidad después de su paso por Alimentaria, la feria celebrada en Barcelona y considerada la más relevante de la agroalimentación española. Allí, Anik fue distinguida con el reconocimiento al mejor pan artesano de España y recibió además 1.000 kilos de harina tradicional zamorana.

Uno de los aspectos más llamativos del premio es que no llevaron al certamen una pieza creada para la ocasión ni una receta pensada para deslumbrar al jurado. Presentaron, sencillamente, el pan que venden cada día en su tienda de Pamplona, una decisión que refuerza la idea de que su éxito no se apoya en artificios, sino en un trabajo diario muy definido.

Ese primer local abrió hace cuatro años en el barrio de Mendebaldea, en la calle Benjamín de Tudela, 36, trasera. Desde allí, Iker Oroz Ugalde y Keiko Shiraishi, de 42 años, han levantado un obrador que ha ido creciendo con una manera de trabajar basada en la masa madre, la paciencia y la defensa de un producto elaborado con tiempo y criterio.

Hoy, en Anik, trabajan seis personas y el espacio actual empieza a quedarse pequeño. El propio Oroz ha avanzado que el negocio necesita ganar presencia y capacidad en la ciudad. “Somos quizá demasiados, pero estamos pensando abrir un segundo punto de venta en la plaza de Salesianos. Estamos empezando las obras y queremos abrir en breve”, ha anunciado.

La respuesta de la clientela ayuda a entender ese salto. Pese a que el local actual está en una zona poco visible desde la carretera, la panadería ha conseguido abrirse hueco hasta reunir colas de personas esperando para comprar. Oroz ha subrayado que esa fidelidad del público ha sido decisiva para seguir creciendo. “La gente y los clientes están contentos también. Ellos han apostado por nosotros. Es un pan diferente al que han comido toda la vida. Les sienta bien y repiten”, ha destacado.

Cuando se le pregunta por el secreto de ese tirón, el panadero navarro rebaja cualquier épica y lo lleva a lo esencial. No habla de recetas escondidas ni de técnicas imposibles, sino de materia prima y de coherencia en el trabajo. “Nada. No le ponemos nada de especial. La historia es esa. Harinas buenas, sal buena de Salinas de Oro y agua. Por eso es un pan que funciona, que gusta y que sienta bien”, ha resumido.

En ese día a día comparte proyecto y filosofía con Keiko Shiraishi, con la que saca adelante el obrador. Oroz ha explicado que ambos sostienen el mismo modelo de trabajo y la misma exigencia con el producto, aunque los reconocimientos se hayan formalizado de forma distinta. “Lo hacemos entre los dos. Como el título era unipersonal presentamos uno a mi nombre y ella ganó la estrella Panaderos Top 50. Tenemos la misma filosofía de trabajo y sobre todo de producto y de dedicación”, ha afirmado.

La forma de entender el oficio en Anik también pasa por mirar al origen del pan y por reducir al máximo la cadena entre el campo y el obrador. Oroz ha explicado que cuentan con molino propio y que muelen su propio cereal cultivado en Navarra de manera ecológica, un paso con el que buscan dar personalidad a sus elaboraciones.

Es honrar a la tierra que nos da el trigo, al que cultiva el trigo y a toda la cadena, y cuanto más corta sea la cadena, mejor. Por eso tenemos un molino y molemos nuestro propio cereal cultivado en Navarra de manera ecológica. Al resto de panes le ponemos un poquito para que le dé carácter”, ha explicado.

¿Tienes una tienda, un bar, un restaurante o un local comercial en Pamplona o alguna localidad de Navarra?

¿Quieres salir en nuestra sección de Comercio Local y que miles de personas conozcan todo lo que ofreces con una noticia y fotografías hechas por profesionales?

Escríbenos a esta dirección y hablaremos contigo para contactar cuando antes: [email protected]


Apóyanos para seguir realizando periodismo independiente.


  • Los comentarios que falten el respeto y que no se ciñan al tema de la noticia, podrán ser eliminados.
  • Cada usuario será el único responsable de sus comentarios.
La panadería artesana más premiada de Pamplona se lanza a un segundo local en el centro de la ciudad