• jueves, 19 de febrero de 2026
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COMERCIO LOCAL

El triste adiós navideño de José Luis a su tienda familiar centenaria en un pueblo de Navarra

"Entra mucha gente a comprar, a despedirse y a darnos las gracias, que a mi me sorprende un poco pero es verdad", asegura.

José Luis Belzunegui en la tienda que lleva su apellido en Elizondo. Navarra.com
José Luis Belzunegui en la tienda que lleva su apellido en Elizondo. Navarra.com

José Luis Belzunegui Apezteguía apura los últimos días de mostrador con un runrún que mezcla rutina y despedida en el valle de Baztán en el norte de Navarra. Atiende llamadas, abre la puerta a clientes de toda la vida y despacha con las baldas medio vacías, como quien recoge una casa en silencio antes de apagar la luz.

En el segundo plano de esa escena está la tienda Belzunegui de Elizondo, un comercio de confección y hogar que en febrero va a cumplir 125 años en la calle Jaime Urrutia 36. Lo que se ha cerrado ahora no ha sido solo una persiana: se ha terminado una saga familiar que ha enlazado tres generaciones.

La historia empezó con Tomás Belzunegui Mendive, que abrió el negocio en 1901, cuando España acababa de perder Cuba, Puerto Rico y Filipinas y se repetía popularmente el dicho “más se perdió en Cuba”. Tomás falleció en 1931, pero dejó un relevo enorme en casa: 14 hijos.

De todos ellos, quien tomó la responsabilidad del comercio fue Alberto Belzunegui Meaca, que se puso al frente con apenas 19 años. A partir de ahí, la tienda atravesó décadas complicadas y siguió en pie: guerras, crisis e incluso inundaciones. Alberto falleció con 88 años, después de una vida entera ligada a la tienda.

En su última etapa ya coincidió trabajando con su hijo, José Luis, que se ha convertido en la tercera generación en sostener el negocio. A su lado también ha estado su hermana Begoña, que trabajó 30 años hasta su jubilación. Entre ambos han mantenido la tienda abierta, con un trato tan cercano que para muchos vecinos ha sido casi una extensión del valle.

José Luis se jubila a final de año y lo deja claro: la saga familiar termina aquí. “El 31 de diciembre yo ya lo dejo y entra nueva savia. Sigue con gente de aquí. Dos mujeres de aquí que tienen experiencia con una tienda en Irún, así que irá para adelante. Para mi es un adiós pero la tienda sigue. Ahora son 125 años y seguirá esperemos que muchos más”, ha asegurado en declaraciones a Navarra.com.

Porque, aunque la familia se despida del mostrador, el negocio no se apaga. Dos hermanas de Elizondo han cogido la tienda en traspaso desde enero y esperan reabrir a partir de febrero. José Luis ha explicado que el plan pasa por esperar al cambio de temporada: “Se abrirá hacia el mes de febrero porque tienen que recibir género nuevo de primavera”. Y ha querido subrayar que llegan con experiencia, ya que han tenido una tienda en Irún.

Mientras tanto, el cierre provisional ha dejado escenas muy reconocibles: gente que entra “a comprar” y, sobre todo, a despedirse. “En estas fechas de medio cierre entra mucha gente a comprar, a despedirse y a darnos las gracias, que a mi me sorprende un poco pero es verdad. Me tratan con cariño. Lo importante es que la tienda va a seguir y eso es bueno para los clientes y para el pueblo también. Conocemos a todo el valle. Han pasado todos por aquí”, ha contado.

En medio de ese ir y venir, José Luis ha repasado su propia línea del tiempo, que es también la del comercio. “Mi abuelo empezó en 1901 al que no conocí porque murió joven y hasta ahora. Luego mi padre toda la vida. Yo llevo aquí desde que acabé la mili. Llevo 44 años". El balance de estos años "es que hemos vivido cómodamente en un trabajo muy agradable con la gente. He estado muy a gusto con la gente de aquí y con los de fuera que me ha permitido vivir”, ha relatado.

No ha habido continuidad en casa, y lo dice sin dramatismo, como quien asume que cada familia toma su rumbo. “No ha habido manera. Yo tengo dos hijos pero son músicos y andan por el mundo. Nada que ver con esto. Yo quieto aquí y ellos no paran. Han viajado por todas partes”, ha explicado.

Su hijo Alberto Belzunegui Moreno, de 28 años, vive en Alemania, es trombonista de orquesta y compagina su trabajo dando clases en un conservatorio. Su hija, Paula Belzunegui Moreno, de 29 años, reside en Suiza y es pianista.

En casa la jubilación también ha ido por tandas. “Mi mujer es profesora de música. Se acaba de jubilar y yo voy enseguida”, ha comentado. Y, con la persiana a punto de bajarse y el calendario ya sin prisas, ha contado lo primero que se les pasa por la cabeza: “Iremos mucho a ver a nuestros hijos porque una está en Suiza y el otro en Alemania. Aprovecharemos. Antes con prisas y ahora más relajados podremos elegir las fechas. Tampoco he pensado aún en que voy a emplear el tiempo libre. De momento nada, luego ya veremos”, concluye emocionado.

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