• jueves, 23 de julio de 2026
  • Actualizado 09:48
 
 

DESCUBRE NAVARRA

No es ni África ni América: el desierto navarro donde se rodó Juego de Tronos, que tiene unos paisajes de película

Hablamos de las Bardenas Reales, un impresionante desierto de formación arcillosa que nada tiene que envidiar a desiertos más famosos.

Foto 06. Colección Las Bardenas Reales. (Foto Patxi París, cortesía del autor)
Foto 06. Colección Las Bardenas Reales. (Foto Patxi París, cortesía del autor)

Cuando pensamos en Navarra, a casi todos nos viene a la cabeza un paisaje verdísimo con bosques frondosos y montañas impactantes. Sin embargo, en la zona de la Ribera se esconde una sorpresa geológica que parece sacada de otro planeta. Hablamos de las Bardenas Reales, un impresionante desierto de formación arcillosa que nada tiene que envidiar a las estampas del Cañón del Colorado o a las estepas del norte de África, y que se encuentra a poco más de una hora de Pamplona. Un rincón tan surrealista que incluso encandiló a la mismísima industria cinematográfica.

Las Bardenas aparecen en la serie 'Juego de Tronos'

Las Bardenas Reales son un Parque Natural y Reserva de la Biosfera que abarca más de 40.000 hectáreas de terreno. La erosión del agua y del viento durante miles de años ha modelado mesetas y barrancos profundos. La postal más famosa del parque es, sin duda, el Cabezo de Castildetierra, esa espectacular formación que parece a punto de colapsar, pero que sigue manteniéndose firme como el gran símbolo del lugar.

Con semejante panorama, no es de extrañar que los buscadores de localizaciones para el cine se enamoraran del sitio. Las Bardenas alcanzaron fama mundial cuando la exitosa serie Juego de Tronos decidió grabar allí parte de su sexta temporada. El parque navarro se transformó en el Mar Dothraki, el vasto y peligroso territorio por el que cabalgaba Daenerys Targaryen rodeada de sus jinetes. Pero no ha sido la única producción en fijarse en este rincón: películas de James Bond como El mundo nunca es suficiente, producciones españolas y multitud de anuncios publicitarios han elegido este destino como su plató natural.

Cómo visitar este parque natural sin perderte nada

La gran ventaja de este desierto es que es apto para todos los públicos y se puede explorar de mil maneras. Si vas en familia o prefieres no cansarte demasiado, existe un circuito circular perfecto para hacer en coche que te lleva por los puntos más interesantes de la zona conocida como la Bardena Blanca. Pero si eres de los que prefiere mancharse las botas, el parque cuenta con rutas habilitadas para hacer senderismo o recorrerlas en bicicleta.

Para disfrutar de la experiencia al máximo y sin sorpresas desagradables, conviene tener en cuenta un par de consejos básicos:

  • Evita las horas centrales de calor: En verano los termómetros se disparan. Lo ideal es madrugar o ir a última hora de la tarde, cuando la luz dorada del atardecer hace que el parque luzca aún más espectacular.

  • Lleva agua y protección solar: Al ser un entorno desértico, no encontrarás sombras ni fuentes de agua potable por el camino.

  • Respeta las normas del espacio protegido: Es el hogar de multitud de aves rapaces, por lo que debes mantenerte siempre en los caminos señalizados y evitar escalar las frágiles estructuras de barro.

Si buscas un plan totalmente diferente para tu próxima escapada, no hace falta que pilles un avión al otro lado del mundo. Este paraíso de película te espera al lado de casa.

¿Tienes una tienda, un bar, un restaurante o un local comercial en Pamplona o alguna localidad de Navarra?

¿Quieres salir en nuestra sección de Comercio Local y que miles de personas conozcan todo lo que ofreces con una noticia y fotografías hechas por profesionales?

Escríbenos a esta dirección y hablaremos contigo para contactar cuando antes: [email protected]


Apóyanos para seguir realizando periodismo independiente.


  • Los comentarios que falten el respeto y que no se ciñan al tema de la noticia, podrán ser eliminados.
  • Cada usuario será el único responsable de sus comentarios.
No es ni África ni América: el desierto navarro donde se rodó Juego de Tronos, que tiene unos paisajes de película