En la piel de Nico Williams hay cinco números que explican de dónde viene. El 31012, código postal de Buztintxuri, acompaña al extremo pamplonés mientras se prepara para disputar el partido más importante de su carrera.
Este domingo, en el MetLife Stadium de Nueva York, la selección española se enfrenta a Argentina en la gran final de la Copa del Mundo 2026. Algunas de las esperanzas de España pasan por el talento, la velocidad y el desparpajo de un futbolista nacido en Pamplona que acaba de cumplir 24 años.
Detrás de la estrella mundial, sin embargo, permanece una historia familiar marcada por el sacrificio. El camino de Nicholas Williams Arthuer hasta la final no comenzó en un gran estadio. Empezó mucho antes, con el viaje de sus padres desde Ghana y con sus primeros juegos en las calles de la Rochapea y Buztintxuri, dos barrios de Pamplona.
El duro viaje de sus padres hasta Navarra
Para entender la trayectoria de Nico Williams hay que regresar a 1994. Sus padres, Félix y María Comfort Arthuer, abandonaron Ghana cuando ella estaba embarazada de su primer hijo, Iñaki.
Ambos cruzaron a pie el desierto del Sáhara en busca de un futuro mejor. Su intención inicial era llegar al Reino Unido por las facilidades del idioma, pero un amigo les aconsejó viajar a España, donde el trayecto podía resultar más asequible.
Después de saltar la valla de Melilla y recibir ayuda institucional, comenzaron una nueva vida en Navarra. La familia se instaló primero en Sesma, donde Félix encontró trabajo como granjero, y posteriormente se trasladó a Lerín, gracias a un empleo facilitado por Cáritas en 1995.
Cuando llegó el momento de escolarizar a Iñaki, la familia decidió mudarse a Pamplona. Encontraron una vivienda en el barrio de la Rochapea y fue allí donde, el 12 de julio de 2002, nació Nico Williams.
El 31012 de Buztintxuri que lleva tatuado
Los primeros meses de Nico transcurrieron en la Rochapea, aunque la familia terminó estableciéndose en Buztintxuri. El barrio se convirtió en una parte esencial de su infancia y de su identidad.
Ese vínculo ha quedado grabado de manera permanente en su cuerpo. El jugador lleva tatuado el número 31012, el código postal de Buztintxuri, como homenaje a las calles de Pamplona en las que creció y comenzó a jugar al fútbol.
Sus primeros pasos en un equipo llegaron con apenas seis años. Nico comenzó a jugar en el San Jorge, club de otro conocido barrio pamplonés, en el que permaneció durante dos temporadas.
Su velocidad y su habilidad con el balón llamaron pronto la atención. En 2010 se incorporó al Pamplona, club convenido del Athletic, en el que también había comenzado su hermano Iñaki.
Dos años después, con diez años, Nico dio otro paso importante. Entró en las categorías inferiores de Osasuna y vistió la camiseta del Alevín B en las instalaciones de Tajonar.
Iñaki Williams, mucho más que un hermano
La infancia del joven futbolista también ha estado marcada por las dificultades económicas de su familia. En 2006, Félix emigró a Londres para trabajar y poder sostener a los suyos. Nico era entonces un niño y pasó varios años viendo a su padre únicamente de manera esporádica.
Mientras su madre trabajaba para sacar adelante la casa, Iñaki Williams, ocho años mayor, asumió un papel fundamental. No fue únicamente su hermano mayor. También se convirtió en una figura paterna para Nico.
Iñaki le preparaba la comida, le acompañaba a los entrenamientos por Pamplona y le transmitía los valores del esfuerzo y la humildad. Aquella relación ha continuado siendo uno de los grandes pilares personales y deportivos del extremo.
El siguiente cambio llegó en 2013. Nico dejó Navarra para incorporarse a las categorías inferiores del Athletic Club. La decisión tenía una dimensión deportiva, pero también una motivación familiar: permitir que los dos hermanos y su madre pudieran vivir juntos bajo el mismo techo en Bilbao.
La Eurocopa que le convirtió en estrella mundial
Nico Williams ya había destacado en la Liga con el Athletic, pero su consagración internacional llegó en la Eurocopa de Alemania de 2024. El extremo pamplonés se convirtió en una de las piezas decisivas de la selección española que conquistó el título continental.
Su asociación con Lamine Yamal, tanto dentro como fuera del terreno de juego, aportó a España un fútbol rápido, alegre e imprevisible. Los dos jóvenes atacantes se convirtieron en una de las principales referencias del equipo.
Ahora, recién cumplidos los 24 años, el futbolista que comenzó jugando en San Jorge, pasó por el C.D. Pamplona y se formó durante una temporada en Tajonar se encuentra a un solo partido de conquistar una Copa del Mundo.
Frente a Argentina, Nico Williams tendrá la oportunidad de alcanzar el mayor título del fútbol internacional. Lo hará llevando consigo el recuerdo del viaje de sus padres, el apoyo de su hermano Iñaki y el código postal de Buztintxuri y Pamplona grabado en la piel.
Desde la Rochapea hasta Nueva York, pasando por Sesma, Lerín, San Jorge y Tajonar, su historia ha recorrido miles de kilómetros. Este domingo, todos esos lugares estarán representados sobre el césped del MetLife Stadium.