DEPORTES
El exfutbolista navarro de Primera División que cobrará una pensión vitalicia de la Seguridad Social
El Tribunal Superior de Justicia del País Vasco ha reconocido el derecho del exfutbolista Mikel San José a percibir una pensión vitalicia mensual de alrededor de 1.600 euros brutos por una incapacidad permanente total para su profesión habitual como futbolista profesional.
Así lo ha determinado la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco en una sentencia fechada el 15 de enero, que ha confirmado un fallo previo del Juzgado de lo Social número 5 de Bilbao. La resolución no es firme y puede ser recurrida ante el Tribunal Supremo.
El tribunal ha desestimado el recurso presentado por el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) y ha ratificado que el exjugador tiene derecho a una pensión equivalente al 55 % de una base reguladora de 3.042,82 euros, con efectos económicos desde mayo de 2023, además de las compensaciones correspondientes por desempleo.
La sentencia ha repasado la trayectoria profesional de Mikel San José, que ha jugado en el Athletic Club desde 2005, ha pasado por el Liverpool y ha regresado después al club bilbaíno. Más tarde se ha incorporado al Birmingham City y ha cerrado su carrera profesional en el Amorebieta en agosto de 2022.
Su retirada del fútbol profesional, con 33 años, se ha producido por recomendación médica, según recoge la resolución judicial. Durante su carrera, el centrocampista ha competido con diversas dolencias, especialmente en la espalda, que se han agravado con el paso del tiempo.
En el momento de su retirada, San José tenía diagnosticadas cervicoartrosis, hernias discales C4-C5 y C5-C6, estenosis foraminal, discopatía dorsal y espondiloartrosis lumbar, además de problemas en los tobillos. El tribunal ha valorado el conjunto de estas patologías.
El TSJPV ha considerado que, aunque ninguna lesión aislada justificaría por sí sola la incapacidad permanente total, la patología multisegmentaria cervical, dorsal y lumbar genera una limitación global incompatible con la actividad de un futbolista profesional, que exige máximo rendimiento físico, continuidad competitiva y tolerancia al impacto.
Por este motivo, la Sala ha concluido que el exjugador presenta dolencias que resultan incompatibles con las exigencias físicas intensas de su profesión habitual y ha reconocido su derecho a la pensión vitalicia.
El INSS había defendido en su recurso que la retirada a los 33 años entra dentro de la edad habitual de abandono del fútbol profesional, ya que la mayoría de los jugadores se retiran entre los 30 y los 35 años, y que por tanto no procedía reconocer la incapacidad.
Sin embargo, la sentencia ha rechazado este argumento. No obstante, el fallo incluye un voto particular del presidente de la Sala, Pablo Sesma, que discrepa del criterio mayoritario y advierte de que, si se acepta este razonamiento, podría abrirse la puerta a reconocer la incapacidad permanente a cualquier deportista profesional por razón de edad.
Según Sesma, asumir esta interpretación llevaría a una conclusión “jurídicamente insostenible”, ya que todas las carreras deportivas profesionales son, por naturaleza, temporales, y podrían acabar considerándose como incapacidad permanente.